Plegarias.
Sin saber que existías
te deseaba,
sin conocerte
te adiviné.
Llegaste en el último tequila,
y no fue el final.
Al escribirte,
las palabras se asemejan
a una herida sangrienta,
entregando sus fuerzas
creyéndose la memoria del mundo,
sin tu rosario rotundo
el dolor de mi cuerpo.
Plegarias nocturnas
a la virgen de la amargura,
¡que acabe esta tortura!
No quiero noches de bodas,
no quiero tormentas
sin relámpagos,
no quiero cerveza
sin verte al final en la esquina.
No sabía de tu existencia
y te soñaba,
entre girasoles y pinceladas.
No sabía de tu signo
y tu constelación
en mi pecho se quedó fijo.
No adiviné tu futuro
al leerte la mano,
pero creí ver
entre tus líneas
mi nombre como conjuro.
La herida no se cierra
si nunca se abrió,
pero en mis sueños queda
que aquella mirada
que aquella certeza
fuiste tú.
Mil y una noches.
Cuentan las estrellas que bajó la luna a susurrarle a una niña lo que soñaba. La niña intrigada fue escribiendo su historia, haciendo malabares con sus sentimientos y descubriendo que no todos los caminos llevan a Roma.
viernes, 17 de julio de 2020
martes, 30 de junio de 2020
Eres cine,
eres cultura,
cada una de las letras que vives,
se convierten en influencia pura.
Será el aroma que desprendes
o mi miedo a las grandes alturas.
No tenemos guión
y sin embargo,
en sueños
te sé de memoria.
Has ido creando
imágenes
en el margen
de la película.
Has ido dibujando
en mi mente
miniaturas
que mi mente ondula.
Con mi mirada te sigo,
en cada plano,
en cada gesto
y con mi objetivo
constantemente grabando.
No se ha bajado el telón,
y ya estoy cerrando yo
las salas de mi imaginación.
No vaya a ser que
salgas a bailar
y acabes flotando.
No quiero que
me atravieses
ni destrones mi razón,
no quiero seguir baldosas amarillas
si descubro que Oz
no eres tú.
Prefiero esperarte
en Giancaldo,
tirada en la calle
y que cuando abras tu ventana
los platos vuelen
por encima de mi cabeza.
Prefiero cualquier escena contigo,
a vacaciones en Roma sin tí.
No sé qué película eres
pero quiero aprenderme
de memoria
los diálogos
que te di.
lunes, 15 de junio de 2020
Jaya.
Hace más tiempo del que se pueda creer,
en tierras más lejanas que el ayer,
se escribía leyendas arcanas
de una bruja y su maldición.
Todo comenzó con un semidiós,
Kinari, quién dominó
todas las orillas del mar,
sus peces y sabor marinado,
de los lagos,
dónde elegantes elefantes
descansaban su llanto.
Por encima de los montes
cabalgaban los espíritus errantes,
Preta,
los llamaron,
con sus sárdulas
bravas como las tormentas.
Se oían sus voces entre las nubes,
mientras el cielo se abría en colores
cómo un pavo real.
Era naranja el día
que Kinari fue secuestrado por Ravana.
Las charcas y los ríos
se destiñeron de su azul,
miles de animales murieron
desde su tierra hasta Estambul.
Sagara
aliada con Kalinda
viajó por encima del Sol,
para encontrar al semidiós.
Enterrado en miles de flechas,
yacía muerto sobre el suelo.
Su piel celeste
se transformó como el mar,
en un apagado gris.
La bruja Sagara,
dueña de sus poderes,
escuchó desde las nubes:
"Haz lo que debieres".
Así pues,
transformó un beso en mariposa.
que viajó por el aire
hasta posarse
en sus labios inertes.
Kinari despertó
y de un brinco su espada empuñó.
Juntos,
bruja y semidiós
lucharon contra Ravana
hasta que su cabeza por el suelo rodó.
La maldición se rompió
y como viejas leyendas
un beso le salvó.
Fue la bruja, no el dios,
la que el mundo salvó.
Pero el amor brotó
como la primavera con hileras
de plantas y color.
El semidiós agradecido,
la vida eterna le ofreció,
"No le entiendes"
la bruja le dijo,
"No quiero más tiempo,
si no es contigo.
Mi magia, siempre fuiste tú".
Hace más tiempo del que se pueda creer,
en tierras más lejanas que el ayer,
se escribía leyendas arcanas
de una bruja y su maldición.
Todo comenzó con un semidiós,
Kinari, quién dominó
todas las orillas del mar,
sus peces y sabor marinado,
de los lagos,
dónde elegantes elefantes
descansaban su llanto.
Por encima de los montes
cabalgaban los espíritus errantes,
Preta,
los llamaron,
con sus sárdulas
bravas como las tormentas.
Se oían sus voces entre las nubes,
mientras el cielo se abría en colores
cómo un pavo real.
Era naranja el día
que Kinari fue secuestrado por Ravana.
Las charcas y los ríos
se destiñeron de su azul,
miles de animales murieron
desde su tierra hasta Estambul.
Sagara
aliada con Kalinda
viajó por encima del Sol,
para encontrar al semidiós.
Enterrado en miles de flechas,
yacía muerto sobre el suelo.
Su piel celeste
se transformó como el mar,
en un apagado gris.
La bruja Sagara,
dueña de sus poderes,
escuchó desde las nubes:
"Haz lo que debieres".
Así pues,
transformó un beso en mariposa.
que viajó por el aire
hasta posarse
en sus labios inertes.
Kinari despertó
y de un brinco su espada empuñó.
Juntos,
bruja y semidiós
lucharon contra Ravana
hasta que su cabeza por el suelo rodó.
La maldición se rompió
y como viejas leyendas
un beso le salvó.
Fue la bruja, no el dios,
la que el mundo salvó.
Pero el amor brotó
como la primavera con hileras
de plantas y color.
El semidiós agradecido,
la vida eterna le ofreció,
"No le entiendes"
la bruja le dijo,
"No quiero más tiempo,
si no es contigo.
Mi magia, siempre fuiste tú".
domingo, 26 de enero de 2020
Porque amores que aman, no mueren.
Piel transparente,
pensamientos oscuros,
gata de lengua ardiente
que sube por los tejados.
Arde que arde
mi boca solitaria,
duele que duele
mi corazón apagado.
Prende que prende
la llama precaria
de mi alma inconsciente,
que sueña que sueña
que un día no se vende
a llantos y ganas desesperadas.
Mi cama huele a jazmines
de patios y dentelladas,
las sábanas son de oro
siempre que tu barca atracas.
Los lazos de mi cabello
son enredos de sueños
que nunca se cumplieron,
pero brillan que brillan
cuando los despiertas
y tus besos los ascendieron.
Las manos que ya no reposan
en la cintura de mi entendimiento
tiran que tiran
los miedos y reflejos.
Duela lo que duela,
siempre te pienso
siempre te sueño.
Hay amores que matan,
otros que no mueren,
pero mientras
vivan.
Porque amores que aman,
siempre quieren.
Piel transparente,
pensamientos oscuros,
gata de lengua ardiente
que sube por los tejados.
Arde que arde
mi boca solitaria,
duele que duele
mi corazón apagado.
Prende que prende
la llama precaria
de mi alma inconsciente,
que sueña que sueña
que un día no se vende
a llantos y ganas desesperadas.
Mi cama huele a jazmines
de patios y dentelladas,
las sábanas son de oro
siempre que tu barca atracas.
Los lazos de mi cabello
son enredos de sueños
que nunca se cumplieron,
pero brillan que brillan
cuando los despiertas
y tus besos los ascendieron.
Las manos que ya no reposan
en la cintura de mi entendimiento
tiran que tiran
los miedos y reflejos.
Duela lo que duela,
siempre te pienso
siempre te sueño.
Hay amores que matan,
otros que no mueren,
pero mientras
vivan.
Porque amores que aman,
siempre quieren.
martes, 26 de noviembre de 2019
"Cielos rosas"
Empezando por el final
te diré que siempre quise más.
Aún no ha pasado nada y siento que ha pasado un mundo,
ha girado tanto mi cabeza
por el sol que eres tú cómo pensamiento,
que lleven estrellas fugaces
de mis deseos incapaces
por decirte
acompáñame a casa.
Lunas tantas veces en mis días
que te has convertido en noches
de sábanas repletas de mi energía.
Rodeando mi centro,
me he sentido un mundo
buscando un rumbo
cuyo final rime con tus dedos
en el broche
de mis húmedos credos.
Estrellada mi ansia
frente a tu risa,
me desplazo deprisa a conquistar tus lunares,
con dientes y mis pulgares
puliré a besos
los acordes de tu alma.
Calla,
[corazón descarrilado.
no sea que no estés a mi lado,
callo,
[Inquieta ave llena de hambre,
todo este enjandre
por si este romance
se hace cuento.
Historias de lamentos.
Caballero de eterna conjura,
guardaré tu foránea figura
tú eterno semblante
en mis momentos de tortura.
Que la parca no me encuentre
si un día me levante
y al verte
mis planetas temblasen.
Miles de seísmos
juegan a esconderte de mis galaxias,
las arenas de oriente
temen tenerte
mientras juegas a quererte
con Sherezade en las sombras.
Finalizando por el principio diré
que es un placer conocerte,
sé que no te comprometes,
pero en este juego de cartas,
la baraja la removemos los dos.
Empezando por el final
te diré que siempre quise más.
Aún no ha pasado nada y siento que ha pasado un mundo,
ha girado tanto mi cabeza
por el sol que eres tú cómo pensamiento,
que lleven estrellas fugaces
de mis deseos incapaces
por decirte
acompáñame a casa.
Lunas tantas veces en mis días
que te has convertido en noches
de sábanas repletas de mi energía.
Rodeando mi centro,
me he sentido un mundo
buscando un rumbo
cuyo final rime con tus dedos
en el broche
de mis húmedos credos.
Estrellada mi ansia
frente a tu risa,
me desplazo deprisa a conquistar tus lunares,
con dientes y mis pulgares
puliré a besos
los acordes de tu alma.
Calla,
[corazón descarrilado.
no sea que no estés a mi lado,
callo,
[Inquieta ave llena de hambre,
todo este enjandre
por si este romance
se hace cuento.
Historias de lamentos.
Caballero de eterna conjura,
guardaré tu foránea figura
tú eterno semblante
en mis momentos de tortura.
Que la parca no me encuentre
si un día me levante
y al verte
mis planetas temblasen.
Miles de seísmos
juegan a esconderte de mis galaxias,
las arenas de oriente
temen tenerte
mientras juegas a quererte
con Sherezade en las sombras.
Finalizando por el principio diré
que es un placer conocerte,
sé que no te comprometes,
pero en este juego de cartas,
la baraja la removemos los dos.
domingo, 29 de septiembre de 2019
Reseña de Pesadilla antes de Navidad.
Dirigida por Henry Selick en 1993, ‘Pesadilla antes de Navidad’ es una película verdaderamente única. Y esto por varios motivos que es un film de gran riesgo comercial, y producción complicada y cara, además de desfasada.
El estilo de animación stop-motion: fotograma a fotograma, es uno de los más minuciosos, lentos y complejos de filmar.
Por otra parte, la factoría Disney no se caracteriza, precisamente, por correr ese tipo de riesgos de producción, y menos aún con una historia tan oscura y poco convencional.
Pero Tim Burton es TimBurton.
Sin ser dirigida por él, ‘Pesadilla antes de Navidad’ revisa a fondo los temas explorados por Burton en sus cinco películas hasta entonces. Sus obsesiones, formas visuales, y lugares comunes.
Pero de ninguna manera hubiera resultado la película inolvidable que es si se hubiera quedado en mero homenaje de las formas burtonianas. En realidad, el poder fascinador de esta obra maestra, la tensión psíquica que convoca, proviene tanto de la forma en la que está contada de insuperable imaginería gótica, mezclados con la vehemencia que provoca la ‘stop motion’, como de la profundidad psicológica que con gran coherencia se despliega a lo largo de esta historia.
Vayamos poco a poco porque está reliquia cinematográfica que quedará, lo merece.
Esta película destaca por su búsqueda contínua de una formulación visual muy elegante a pesar de parecer una película infantil. Abundan los planos de gran complejidad, picados o contrapicados, siempre en movimiento buscando dotar de vida y energía a una puesta en escena cuyos personajes son marionetas.
Es más, la película comienza con un plano en picado, es decir la cámara orientada al suelo, en un suave giro para mostrarnos los árboles que son las puertas mágicas a los mundos misteriosos de las fiestas.
La primera escena, adornada por una escalofriante voz en off nos avisa de en qué mundo nos adentramos.
Halloween, una fecha macabra para el resto del mundo, alcanzando a veces el terror extremo, en este encantador y fantasmagórico pueblo no es más que un día de alegría y diversión.
Halloween town y sus habitantes, por supuesto, son una galería de seres a cual más luctuoso y bizarro.
No faltan las inevitables brujas, vampiros, el hombre lobo, la momia y otras criaturas sobrenaturales.
Pero el rey absoluto es Jack Skellington, una especie de Fred Astaire cadavérico, elegante y distinguido, que vendría a ser el animador número uno de Halloween.
También podríamos ver en él un clásico vampiro como Lestat, elegante y encantador con ese punto siniestro que llama la atención.
¿Un Gómez Addams tal vez? Tal vez sea ese punto entre lo humano y lo bizarro lo que nos hace identificar a esos personajes como similares.
Sin embargo, Jack siente un vacío en su interior. Hay algo que le falta y es eso lo que le impulsa en la película. Es su trama particular.
Acompañado siempre del sonido de trompetas y tambores, Jack se mueve por su mundo sin saber por qué, tal y como él dice en uno de sus momentos musicales.
Porque enseguida ‘Pesadilla antes de Navidad’ abandona cualquier atisbo de predicibilidad y se adentra por meandros psicológicos y ramificaciones emocionales muy densos.
Buscando entre sus pensamientos la razón por la cual se siente así, paseando por el bosque, porque obviamente tiene que encontrarse en un lugar que de pie a la reflexión. Su casa no vale.
Habla desde sus anhelos más profundos porque Halloween ya no le llena, y es esa grieta la que hace que no disfrute e incluso se vea amenazado por muchos a despojarle de su identidad.
El rey del miedo es un rey que no quiere ese título, siente vértigo al verse cargar con una corona que no es la suya.
Por eso es un personaje diferente al resto, es inquieto, atrevido y curioso. No se contenta con nada y eso le lleva a la frustración absoluta.
Ser un inconformista o un idealista no es algo bueno que le ofrezca la vida, o muerte.
Y es en ese intento de búsqueda cuando encuentra con la puerta directa a la Navidad, quedando fascinado desde el primer momento por los copos de nieve, demostrándolo en una de las escenas más memorables de la película, el momento musical de "¿Qué es?"
Los árboles de Navidad, los colores todo vuelve loco a nuestro protagonista.
Pues acostumbrado a Halloween town, que posee una calabaza como Sol, encuentra un equivalente a su mundo.
Ahora se puede entender porque es la ciudad de Jack un paisaje emocional lleno de un fondo gótico.
La ciudad de la navidad no tiene miedo y eso reta de algo forma a nuestra calavera.
El deseo de Jack de encontrar algo distinto y nuevo ha dado sus frutos, se siente eufórico.
Aquí comienza realmente la historia.
Y todo esto ha ido en paralelo con la historia, melancólica, de Sally, una especie de monstruo de frankenstein de trapo, que desearía librarse de su creador, el doctor Flinkenstein.
Sally no es como Jack, no quiere experimentar y eso lo deja claro cuando Jack se reúne con el creador de la fémina y destaca aquello de "¿Experimentos?" Dejando ver en su expresión la poca seguridad que despierta en ella.
Y aún así siente una devoción inmensa por el vivo espíritu de Jack, sobre todo cuando intenta explicar al pueblo reunido lo que es la Navidad. Sally, está allí, como una fanática, y su punto de vista es primordial en la película porque lo ve con la dulzura e inocencia de un niño que sueña.
Comienza un largo segmento en el que Jack se esfuerza por averiguar el significado profundo de la Navidad. Incluso establece fórmulas matemáticas y aplica el método científico para conseguirlo.
Cosa que no deja de ser paradójica porque jamás hizo eso mismo pero buscando el significado de Halloween, ¿hubiera sido más fácil para nuestro protagonista encontrarle el significado y la esencia a Halloween?
¿O realmente lo conocía todo de este como canta?
Y es que, tal vez, sea verdad que el significado de la Navidad y Halloween no pueda estudiarse con microscopio.
Pero Jack es tenaz y en uno de sus intento, disecciona un osito de peluche, observa los objetos navideños, ¡e intenta papiroflexia!
Todo para obtener un copo de nieve que le haga entender la Navidad.
Pero se ve fallido su intento cuando le sale una araña.
De nuevo en paralelo, tenemos a Sally y su fuga, con su monólogo que nos recuerda a ese cine mudo donde todo debía expresarse con las emociones transmitidas por el cuerpo.
Somos capaces de sentir su desesperación cuando, aprovechando que es de trapo, se escapa por la ventana.
Es de una claridad narrativa e ingenio en los encuadres que pocas veces se ha visto motivada en la animación.
Continúa la delicia de secuencia sin diálogos, y el precioso momento de la entrega de la cena a Jack por parte de Sally. Este maravilloso personaje femenino es una especie de hechicera e incluso profetizadora, pues al poco de coger una ortiga, esta se transforma en ¡un pequeño árbol de Navidad! Que luego se incendia porque claro, todo debe tener su toque siniestro.
Jack es una figura esencialmente existencial, y no podemos dejar de sonreír, cómplices, cuando se convierte en un solitario incomprendido.
“¡Qué horrible va a ser nuestra Navidad!”, dice contento el alcalde con su rostro alegre, a lo que Jack responde “¡No, qué feliz!”, lo que provoca que gire la cara del alcalde hacia su rostro amargo. ¿Cómo explicar mejor la metáfora y la ironía de esta historia que con este diálogo breve y veloz? También los músicos tienen su papel en esta fiesta, y Jack les pide que toquen notas navideñas, que en sus instrumentos suenan fúnebres y sombrías.
Los problemas se van viendo cuando Jack quiere ser como, en este caso, Santa Clavos. Sí, Santa Clavos.
Una versión siniestra de Santa Claus, a la que Jack imaginaba con clavos en lugar de dedos y que el resto del pueblo soñaba como una bola siniestra roja que repartís crueldad el día de Navidad.
Pero todos se sorprendieron cuando unos niños muy malvados secuestran a Santa Clavos.
Y por fin viene la acción de verdad, como en toda película hay un villano, el nuestro en esta es El temible Oogie Boogie, que es una cruel representación del hombre del saco.
Y como no, acompañado de unos secuaces, sus niños, Lock, Shock y Barrel
La situación no parecería tan mala, total, ¿a quién no le gusta la Navidad?
A parte del señor Scrooge o el Grinch. Y hasta a ellos les acaba gustando.
Pero lo que ha hecho Jack es fusionar dos grandes fiestas en una sola.
¿Nos imaginamos una Navidad siniestra? O tal vez ¿Un Halloween lleno de alegría?
Suena extraño. Y es por esa apropiación de él lo que hará que los problemas aumenten.
Pero nuestro antihéroe tendrá una oportunidad de retomar la confianza de su pueblo derrotando a Oogie Boogie para después maravillarse de cómo Santa Clavos, sale volando con un dedo en la boca y un reguero de estrellas.
Todo acaba con una tierna escena, aunque como toda la película con su toque macabra cuando Santa Clavos se despide con un "Feliz Halloween" y el fantasmagórico pero acogedor pie lo de Halloween town responde "Feliz Navidad".
Si cabe algo que destacar de Pesadilla antes de Navidad es la música, los colores y esa capacidad de absorber toda nuestra atención y de empatizar.
Nos encontramos ante una película que aunque la pudieras ver con trece años, con un poco de miedo porque hay que admitir que hay momentos muy siniestros, se puede ver con la misma ilusión y ganas con cuarenta años
Porque no son personajes planos y sin motivación, nos encontramos con crisis existenciales, ansias de libertad y conocimiento, con amor, apoyo incondicional...
Es el lado amargo de Halloween. Hay miedo, claro que hay miedo, pero también vemos como uno a uno los personajes terroríficos que desde pequeños nos mostraron se pueden desmantelar.
Cómo el miedo se puede plegar y desplegar como la papiroflexia.
No tenemos la típica historia de amor, pero podemos suponer que ese fanatismo que tiene Sally por Jack dejó de ser hace tiempo una simple admiración.
En definitiva no es una simple película de dibujos animados, es la representación de nuestros miedos de pequeños, es nuestra pequeña crisis existencial, ese punto de inflexión y esas ganas locas por descubrir y ahondar.
Tal vez por eso sea una de las películas que más admiro.
Jack hizo bien su trabajo pues ha conseguido en una película reunir las mismas ganas de que llegue Halloween como Navidad.
Qué Halloween tan alegre y colorido, y qué Navidad tan siniestra y repleta de terror.
Es como mezclar salado con dulce, ¿quién dice que no es posible?
Después de esta reflexión voy a ofrecer unas cuantas curiosidades:
Cuando Danny Elfman empezó a componer la banda sonora, todavía no había nada rodado, por lo que para inspirarse se basaba en lo que le contaban del guión y los bocetos de personajes que le pasaba Tim Burton.
Detrás de cada minuto de animación hay una semana de trabajo.
Los escenarios del mundo de Halloween tenían que ser rayados por completo para poder darles el efecto de estar dibujados.
Los decorados estaban repletos de trampillas ocultas para que los animadores pudiesen introducir las manos y alterar la posición de los muñecos.
El muñeco de Jack tenía más de 400 cabezas intercambiables, una para cada expresión facial mostrada en la película.
En la película hay varios Mickey Mouse escondidos, así como un Pato Donald.
En la edición DVD Tim Burton incluyó el poema original en los caracteres esenciales, junto con una animación flash que la acompañaba, narrada por Christopher Lee.
Cuando Jack entrega juguetes como Santa Claus en el mundo de los humanos dos juguetes hacen referencia a la película que Tim Burton dirigió en 1992, Batman Returns. Uno es un pato malvado con ruedas, que es el vehículo que el pingüino conduce, y el otro juguete es una muñeca malvada que tiene la misma cabeza que el símbolo de la corporación de Shrek.
Jack Skellington puede ser visto como capitán de un barco pirata en otra película de Henry Selick y Tim Burton: James and the Giant Peach (Jim y el melocotón gigante).
El personaje de Jack aparece en una película de Disney llamada Return to Oz de 1985, que es la segunda parte del clásico El mago de Oz de 1939, como un personaje creado por una princesa para espantar a una bruja malvada, pero al ser rociado con polvos de la vida, cobra vida. Este personaje también se llama Jack y tiene la misma apariencia que el de la película de Tim Burton de años después. En realidad, Tim Burton es un fan declarado de las novelas de Oz, escritas por L. Frank Baum a partir del año 1900, y quiso rendir homenaje al mismo basando su personaje de Jack Skellington en Jack Pumpkinhead (personaje de la segunda novela de la saga, Land of Oz) y a la encantadora Sally en Scraps, la chica hecha de retales (personaje de la séptima novela, The Patchwork Girl of Oz)
En una escena no usada en la versión final de la película los vampiros juegan a hockey con la cabeza de Tim Burton en lugar de con una calabaza.
Los niños traviesos del pueblo se llaman Lock, Shock y Barrel; curiosamente similar al título de la película británica Lock, Stock and Two Smoking Barrels de Guy Ritchie.
Es la película preferida de la cantante Amy Lee (Evanescence), quien canta la canción de Sally («Sally’s Song») en el disco Nightmare Revisited (un disco tributo a la película y su banda sonora original).
En Beetlejuice aparece una serpiente con rayas que quiere devorar a los personajes; curiosamente, una muy similar aparece en esta película.
Cuando Beetlejuice sale del piso con un curioso sombrero y va a mandar a los invitados a volar, en la punta del mismo se puede ver una pequeña calavera redondeada que tiene un gran parecido con Jack.
En la serie de videojuegos RPG Kingdom Hearts, para PlayStation 2, Ciudad de Halloween es uno de los mundos principales para avanzar en la historia, y también se cuenta con Jack y su magia como aliado principal de ese mundo.
Para que Jack pueda volar con su trineo a través de la niebla, Zero utiliza su brillante nariz roja para iluminar el camino; algo parecido ocurre en el cuento Rudolph, el reno de la nariz roja.
Cuando Sally esta en el cementerio recogiendo flores despues de que Jack cantara «El lamento de Jack» se puede ver que en una tumba esta escrito el nombre «Witch Hazel» o «Bruja Hazel» en español, que es un personaje de Disney y los Loneey Tunes.
La película fue distribuida por Touchstone Pictures, estudio que pertenece a The Walt Disney Company, después de haber cortado parte del contenido más oscuro.
Dirigida por Henry Selick en 1993, ‘Pesadilla antes de Navidad’ es una película verdaderamente única. Y esto por varios motivos que es un film de gran riesgo comercial, y producción complicada y cara, además de desfasada.
El estilo de animación stop-motion: fotograma a fotograma, es uno de los más minuciosos, lentos y complejos de filmar.
Por otra parte, la factoría Disney no se caracteriza, precisamente, por correr ese tipo de riesgos de producción, y menos aún con una historia tan oscura y poco convencional.
Pero Tim Burton es TimBurton.
Sin ser dirigida por él, ‘Pesadilla antes de Navidad’ revisa a fondo los temas explorados por Burton en sus cinco películas hasta entonces. Sus obsesiones, formas visuales, y lugares comunes.
Pero de ninguna manera hubiera resultado la película inolvidable que es si se hubiera quedado en mero homenaje de las formas burtonianas. En realidad, el poder fascinador de esta obra maestra, la tensión psíquica que convoca, proviene tanto de la forma en la que está contada de insuperable imaginería gótica, mezclados con la vehemencia que provoca la ‘stop motion’, como de la profundidad psicológica que con gran coherencia se despliega a lo largo de esta historia.
Vayamos poco a poco porque está reliquia cinematográfica que quedará, lo merece.
Esta película destaca por su búsqueda contínua de una formulación visual muy elegante a pesar de parecer una película infantil. Abundan los planos de gran complejidad, picados o contrapicados, siempre en movimiento buscando dotar de vida y energía a una puesta en escena cuyos personajes son marionetas.
Es más, la película comienza con un plano en picado, es decir la cámara orientada al suelo, en un suave giro para mostrarnos los árboles que son las puertas mágicas a los mundos misteriosos de las fiestas.
La primera escena, adornada por una escalofriante voz en off nos avisa de en qué mundo nos adentramos.
Halloween, una fecha macabra para el resto del mundo, alcanzando a veces el terror extremo, en este encantador y fantasmagórico pueblo no es más que un día de alegría y diversión.
Halloween town y sus habitantes, por supuesto, son una galería de seres a cual más luctuoso y bizarro.
No faltan las inevitables brujas, vampiros, el hombre lobo, la momia y otras criaturas sobrenaturales.
Pero el rey absoluto es Jack Skellington, una especie de Fred Astaire cadavérico, elegante y distinguido, que vendría a ser el animador número uno de Halloween.
También podríamos ver en él un clásico vampiro como Lestat, elegante y encantador con ese punto siniestro que llama la atención.
¿Un Gómez Addams tal vez? Tal vez sea ese punto entre lo humano y lo bizarro lo que nos hace identificar a esos personajes como similares.
Sin embargo, Jack siente un vacío en su interior. Hay algo que le falta y es eso lo que le impulsa en la película. Es su trama particular.
Acompañado siempre del sonido de trompetas y tambores, Jack se mueve por su mundo sin saber por qué, tal y como él dice en uno de sus momentos musicales.
Porque enseguida ‘Pesadilla antes de Navidad’ abandona cualquier atisbo de predicibilidad y se adentra por meandros psicológicos y ramificaciones emocionales muy densos.
Buscando entre sus pensamientos la razón por la cual se siente así, paseando por el bosque, porque obviamente tiene que encontrarse en un lugar que de pie a la reflexión. Su casa no vale.
Habla desde sus anhelos más profundos porque Halloween ya no le llena, y es esa grieta la que hace que no disfrute e incluso se vea amenazado por muchos a despojarle de su identidad.
El rey del miedo es un rey que no quiere ese título, siente vértigo al verse cargar con una corona que no es la suya.
Por eso es un personaje diferente al resto, es inquieto, atrevido y curioso. No se contenta con nada y eso le lleva a la frustración absoluta.
Ser un inconformista o un idealista no es algo bueno que le ofrezca la vida, o muerte.
Y es en ese intento de búsqueda cuando encuentra con la puerta directa a la Navidad, quedando fascinado desde el primer momento por los copos de nieve, demostrándolo en una de las escenas más memorables de la película, el momento musical de "¿Qué es?"
Los árboles de Navidad, los colores todo vuelve loco a nuestro protagonista.
Pues acostumbrado a Halloween town, que posee una calabaza como Sol, encuentra un equivalente a su mundo.
Ahora se puede entender porque es la ciudad de Jack un paisaje emocional lleno de un fondo gótico.
La ciudad de la navidad no tiene miedo y eso reta de algo forma a nuestra calavera.
El deseo de Jack de encontrar algo distinto y nuevo ha dado sus frutos, se siente eufórico.
Aquí comienza realmente la historia.
Y todo esto ha ido en paralelo con la historia, melancólica, de Sally, una especie de monstruo de frankenstein de trapo, que desearía librarse de su creador, el doctor Flinkenstein.
Sally no es como Jack, no quiere experimentar y eso lo deja claro cuando Jack se reúne con el creador de la fémina y destaca aquello de "¿Experimentos?" Dejando ver en su expresión la poca seguridad que despierta en ella.
Y aún así siente una devoción inmensa por el vivo espíritu de Jack, sobre todo cuando intenta explicar al pueblo reunido lo que es la Navidad. Sally, está allí, como una fanática, y su punto de vista es primordial en la película porque lo ve con la dulzura e inocencia de un niño que sueña.
Comienza un largo segmento en el que Jack se esfuerza por averiguar el significado profundo de la Navidad. Incluso establece fórmulas matemáticas y aplica el método científico para conseguirlo.
Cosa que no deja de ser paradójica porque jamás hizo eso mismo pero buscando el significado de Halloween, ¿hubiera sido más fácil para nuestro protagonista encontrarle el significado y la esencia a Halloween?
¿O realmente lo conocía todo de este como canta?
Y es que, tal vez, sea verdad que el significado de la Navidad y Halloween no pueda estudiarse con microscopio.
Pero Jack es tenaz y en uno de sus intento, disecciona un osito de peluche, observa los objetos navideños, ¡e intenta papiroflexia!
Todo para obtener un copo de nieve que le haga entender la Navidad.
Pero se ve fallido su intento cuando le sale una araña.
De nuevo en paralelo, tenemos a Sally y su fuga, con su monólogo que nos recuerda a ese cine mudo donde todo debía expresarse con las emociones transmitidas por el cuerpo.
Somos capaces de sentir su desesperación cuando, aprovechando que es de trapo, se escapa por la ventana.
Es de una claridad narrativa e ingenio en los encuadres que pocas veces se ha visto motivada en la animación.
Continúa la delicia de secuencia sin diálogos, y el precioso momento de la entrega de la cena a Jack por parte de Sally. Este maravilloso personaje femenino es una especie de hechicera e incluso profetizadora, pues al poco de coger una ortiga, esta se transforma en ¡un pequeño árbol de Navidad! Que luego se incendia porque claro, todo debe tener su toque siniestro.
Jack es una figura esencialmente existencial, y no podemos dejar de sonreír, cómplices, cuando se convierte en un solitario incomprendido.
“¡Qué horrible va a ser nuestra Navidad!”, dice contento el alcalde con su rostro alegre, a lo que Jack responde “¡No, qué feliz!”, lo que provoca que gire la cara del alcalde hacia su rostro amargo. ¿Cómo explicar mejor la metáfora y la ironía de esta historia que con este diálogo breve y veloz? También los músicos tienen su papel en esta fiesta, y Jack les pide que toquen notas navideñas, que en sus instrumentos suenan fúnebres y sombrías.
Los problemas se van viendo cuando Jack quiere ser como, en este caso, Santa Clavos. Sí, Santa Clavos.
Una versión siniestra de Santa Claus, a la que Jack imaginaba con clavos en lugar de dedos y que el resto del pueblo soñaba como una bola siniestra roja que repartís crueldad el día de Navidad.
Pero todos se sorprendieron cuando unos niños muy malvados secuestran a Santa Clavos.
Y por fin viene la acción de verdad, como en toda película hay un villano, el nuestro en esta es El temible Oogie Boogie, que es una cruel representación del hombre del saco.
Y como no, acompañado de unos secuaces, sus niños, Lock, Shock y Barrel
La situación no parecería tan mala, total, ¿a quién no le gusta la Navidad?
A parte del señor Scrooge o el Grinch. Y hasta a ellos les acaba gustando.
Pero lo que ha hecho Jack es fusionar dos grandes fiestas en una sola.
¿Nos imaginamos una Navidad siniestra? O tal vez ¿Un Halloween lleno de alegría?
Suena extraño. Y es por esa apropiación de él lo que hará que los problemas aumenten.
Pero nuestro antihéroe tendrá una oportunidad de retomar la confianza de su pueblo derrotando a Oogie Boogie para después maravillarse de cómo Santa Clavos, sale volando con un dedo en la boca y un reguero de estrellas.
Todo acaba con una tierna escena, aunque como toda la película con su toque macabra cuando Santa Clavos se despide con un "Feliz Halloween" y el fantasmagórico pero acogedor pie lo de Halloween town responde "Feliz Navidad".
Si cabe algo que destacar de Pesadilla antes de Navidad es la música, los colores y esa capacidad de absorber toda nuestra atención y de empatizar.
Nos encontramos ante una película que aunque la pudieras ver con trece años, con un poco de miedo porque hay que admitir que hay momentos muy siniestros, se puede ver con la misma ilusión y ganas con cuarenta años
Porque no son personajes planos y sin motivación, nos encontramos con crisis existenciales, ansias de libertad y conocimiento, con amor, apoyo incondicional...
Es el lado amargo de Halloween. Hay miedo, claro que hay miedo, pero también vemos como uno a uno los personajes terroríficos que desde pequeños nos mostraron se pueden desmantelar.
Cómo el miedo se puede plegar y desplegar como la papiroflexia.
No tenemos la típica historia de amor, pero podemos suponer que ese fanatismo que tiene Sally por Jack dejó de ser hace tiempo una simple admiración.
En definitiva no es una simple película de dibujos animados, es la representación de nuestros miedos de pequeños, es nuestra pequeña crisis existencial, ese punto de inflexión y esas ganas locas por descubrir y ahondar.
Tal vez por eso sea una de las películas que más admiro.
Jack hizo bien su trabajo pues ha conseguido en una película reunir las mismas ganas de que llegue Halloween como Navidad.
Qué Halloween tan alegre y colorido, y qué Navidad tan siniestra y repleta de terror.
Es como mezclar salado con dulce, ¿quién dice que no es posible?
Después de esta reflexión voy a ofrecer unas cuantas curiosidades:
Cuando Danny Elfman empezó a componer la banda sonora, todavía no había nada rodado, por lo que para inspirarse se basaba en lo que le contaban del guión y los bocetos de personajes que le pasaba Tim Burton.
Detrás de cada minuto de animación hay una semana de trabajo.
Los escenarios del mundo de Halloween tenían que ser rayados por completo para poder darles el efecto de estar dibujados.
Los decorados estaban repletos de trampillas ocultas para que los animadores pudiesen introducir las manos y alterar la posición de los muñecos.
El muñeco de Jack tenía más de 400 cabezas intercambiables, una para cada expresión facial mostrada en la película.
En la película hay varios Mickey Mouse escondidos, así como un Pato Donald.
En la edición DVD Tim Burton incluyó el poema original en los caracteres esenciales, junto con una animación flash que la acompañaba, narrada por Christopher Lee.
Cuando Jack entrega juguetes como Santa Claus en el mundo de los humanos dos juguetes hacen referencia a la película que Tim Burton dirigió en 1992, Batman Returns. Uno es un pato malvado con ruedas, que es el vehículo que el pingüino conduce, y el otro juguete es una muñeca malvada que tiene la misma cabeza que el símbolo de la corporación de Shrek.
Jack Skellington puede ser visto como capitán de un barco pirata en otra película de Henry Selick y Tim Burton: James and the Giant Peach (Jim y el melocotón gigante).
El personaje de Jack aparece en una película de Disney llamada Return to Oz de 1985, que es la segunda parte del clásico El mago de Oz de 1939, como un personaje creado por una princesa para espantar a una bruja malvada, pero al ser rociado con polvos de la vida, cobra vida. Este personaje también se llama Jack y tiene la misma apariencia que el de la película de Tim Burton de años después. En realidad, Tim Burton es un fan declarado de las novelas de Oz, escritas por L. Frank Baum a partir del año 1900, y quiso rendir homenaje al mismo basando su personaje de Jack Skellington en Jack Pumpkinhead (personaje de la segunda novela de la saga, Land of Oz) y a la encantadora Sally en Scraps, la chica hecha de retales (personaje de la séptima novela, The Patchwork Girl of Oz)
En una escena no usada en la versión final de la película los vampiros juegan a hockey con la cabeza de Tim Burton en lugar de con una calabaza.
Los niños traviesos del pueblo se llaman Lock, Shock y Barrel; curiosamente similar al título de la película británica Lock, Stock and Two Smoking Barrels de Guy Ritchie.
Es la película preferida de la cantante Amy Lee (Evanescence), quien canta la canción de Sally («Sally’s Song») en el disco Nightmare Revisited (un disco tributo a la película y su banda sonora original).
En Beetlejuice aparece una serpiente con rayas que quiere devorar a los personajes; curiosamente, una muy similar aparece en esta película.
Cuando Beetlejuice sale del piso con un curioso sombrero y va a mandar a los invitados a volar, en la punta del mismo se puede ver una pequeña calavera redondeada que tiene un gran parecido con Jack.
En la serie de videojuegos RPG Kingdom Hearts, para PlayStation 2, Ciudad de Halloween es uno de los mundos principales para avanzar en la historia, y también se cuenta con Jack y su magia como aliado principal de ese mundo.
Para que Jack pueda volar con su trineo a través de la niebla, Zero utiliza su brillante nariz roja para iluminar el camino; algo parecido ocurre en el cuento Rudolph, el reno de la nariz roja.
Cuando Sally esta en el cementerio recogiendo flores despues de que Jack cantara «El lamento de Jack» se puede ver que en una tumba esta escrito el nombre «Witch Hazel» o «Bruja Hazel» en español, que es un personaje de Disney y los Loneey Tunes.
La película fue distribuida por Touchstone Pictures, estudio que pertenece a The Walt Disney Company, después de haber cortado parte del contenido más oscuro.
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Cree y se crea.
Leyes en tiempos de resaca,
trabalenguas en culos de cerveza,
brujas maullando a la Luna,
miradas inexpertas que contraatacan.
Ven y acuna,
todos los latidos desahuciados de mi corazón.
Rompamos toda razón
que crean una señal,
te espero el 4 de Octubre
al final de la barra del bar.
Pero aviso,
no te quedes a brindar
si me vas a faltar cuando se rompa la copa.
Poemas que son acertijos,
resuelve con tus manos
los eclipses magnéticos de mis pensamientos poéticos.
Mundanas volteretas
rellenando grietas
con tequila y sal.
Charcos de credos difusos,
perdida en las dunas del me atrevo o no.
No sigo me sigo mintiendo,
todo lo que susurres se acabará cumpliendo.
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