viernes, 23 de febrero de 2018

Día 108.

Y me decías
que no había nombre más bonito que María,
que adorabas
cómo sonaba
mientras sonreía.

Me cogias de la mano
me mirabas
y eras capaz
de bajar la Luna con tus ganas.

Recuerdo que me cantabas
las poesías que yo dibujaba
en tu espalda
desnuda
y con ganas.

Que me tocabas
y yo juraba
sentir una llamada
celestial e indómita
y tú repetías
"Mi pequeña de dudas infinitas"

Y me jurabas
mientras me besabas
que me querías.
Cuántas mentiras.
Pero lo peor
es que aún me las creería.

Miénteme, si así te tengo un rato más,
sólo pido eso,
que no me dejes mirar atrás.
Que me hagas sentir querida.
Tanto como me hacías sentir con tus mentiras.

Me prometías
que no te olvidaría
eso fue lo único que cumpliste,
porque seguiste,
rodando en mis pensamientos
en mi día a día.

Pero una vez más me mentías
me decías
que jamás me abandonarías
que siempre me tendrías.

Y ahora míranos.
Somos más de 14 mentiras.

Siete.
Para cada uno.
Cómo las vidas de un gato.
Siete
las partidas que me ganaste.

Siete veces que querría que me mintieras
si así aparecieras.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Día 99. Feliz San Valentín pero hoy es solo 14 de Febrero.

Podría empezar de nuevo diciendo que la historia no va de amor,
pero siempre va de eso.

Medusa no celebra San Valentín
no cree en mentiras.
Sólo cree en las tiras
que va derramando el paso del tiempo.
Aunque mentiría
si no dijera,
que aún tira los pétalos
de las flores que recoge.

Tiene la esperanza de que Perseo
en vez de querer cortarle la cabeza,
decida perder la dureza
y recitarle un poema.
Espera que aún,
aún
aún...


Pero ni Perseo
ni Midas
han conseguido que sonría.

Aún sueña,
aún suspira.

Hoy es 14 de febrero,
suspira porque ya pasó Enero,
es un día más,
no espera nada en absoluto,
sólo que Octubre vuelva.
Vuela.
Poemas por su cabeza,
anidan en su certeza
ganas de ganar.
Ganas de probar.

Hoy es 14 de Febrero,
aún se acuerda de tí.

Y sin embargo,
esta noche es otra, amor.
Nunca contigo, ya sabes lo que digo.
Si no que te lo explique Sabina.
No tengo tiempo
ni ganas.

Va a escribir una canción
que haga llover suspiros por tu espalda.

Déjala convertirse en el trapecista
que desanude los hilos de tu caos,
para que al menos durante un suspiro
caer esté permitido, para que aunque llueva no queramos abrir el paraguas que nos tape de la tormenta.

Ve
y busca sus abrazos
que te guardan un refugio suave
y con buena música.
Ve
y búscala,
o dile que vaya,
que de verdad,
se convierte en pájaro y va hacia ti,
con las alas que le das.