Y me decías
que no había nombre más bonito que María,
que adorabas
cómo sonaba
mientras sonreía.
Me cogias de la mano
me mirabas
y eras capaz
de bajar la Luna con tus ganas.
Recuerdo que me cantabas
las poesías que yo dibujaba
en tu espalda
desnuda
y con ganas.
Que me tocabas
y yo juraba
sentir una llamada
celestial e indómita
y tú repetías
"Mi pequeña de dudas infinitas"
Y me jurabas
mientras me besabas
que me querías.
Cuántas mentiras.
Pero lo peor
es que aún me las creería.
Miénteme, si así te tengo un rato más,
sólo pido eso,
que no me dejes mirar atrás.
Que me hagas sentir querida.
Tanto como me hacías sentir con tus mentiras.
Me prometías
que no te olvidaría
eso fue lo único que cumpliste,
porque seguiste,
rodando en mis pensamientos
en mi día a día.
Pero una vez más me mentías
me decías
que jamás me abandonarías
que siempre me tendrías.
Y ahora míranos.
Somos más de 14 mentiras.
Siete.
Para cada uno.
Cómo las vidas de un gato.
Siete
las partidas que me ganaste.
Siete veces que querría que me mintieras
si así aparecieras.