Porque amores que aman, no mueren.
Piel transparente,
pensamientos oscuros,
gata de lengua ardiente
que sube por los tejados.
Arde que arde
mi boca solitaria,
duele que duele
mi corazón apagado.
Prende que prende
la llama precaria
de mi alma inconsciente,
que sueña que sueña
que un día no se vende
a llantos y ganas desesperadas.
Mi cama huele a jazmines
de patios y dentelladas,
las sábanas son de oro
siempre que tu barca atracas.
Los lazos de mi cabello
son enredos de sueños
que nunca se cumplieron,
pero brillan que brillan
cuando los despiertas
y tus besos los ascendieron.
Las manos que ya no reposan
en la cintura de mi entendimiento
tiran que tiran
los miedos y reflejos.
Duela lo que duela,
siempre te pienso
siempre te sueño.
Hay amores que matan,
otros que no mueren,
pero mientras
vivan.
Porque amores que aman,
siempre quieren.