sábado, 30 de diciembre de 2017

Día 53. No soy una princesa, ni una gorda, soy yo.

Este es uno de mis primeros propósitos del año nuevo, ser más yo, quererme más.

Desde pequeños nos inculcan que debemos ser de X forma.
Y estoy cansada de eso.
Estoy cansada porque después vienen los putos complejos, las inseguridades, los miedos..

Desde pequeña te enseñan que tienes que ser guapa, educada, como una princesita.

Perdona que te diga, Fiona era una princesa y se tiraba unos eructos más grandes que yo.
Y por las noches se transformaba en un ogro.
Y no por ello era menos princesa.

No tengo una 34 o una 36 de pantalón, ¿y qué?
¿Soy más fea por ello? ¿Soy una gorda?

Pues no.
Perdón si me atrevo a ponerme croptops o transparencias y no ser un ángel de Victoria Secret, pero es que yo me veo muy bien, y me importa poco lo que opinen los demás.
He nacido para gustarme a mí misma, no a los demás.

Sinceramente prefiero comerme una tarrina de helado a estar mirándola mientras se me cae la baba.
No me voy a quedar con las ganas.

Vivimos en una sociedad en la que se nos crítica por absolutamente todo lo malo que hacemos, y no nos valoran luego las cosas buenas.

Por ejemplo yo: odio tender o planchar, y cuando consigo hacerlo, en vez de que me digan "enhorabuena.. ¿Has visto? ¡Has podido!", me reprochan con un "Es lo que debes hacer, ya deberías saberlo.."

¿Por qué no nos valoramos más?

Y no hablemos del colegio, siempre se me han dado muy mal las matemáticas, y sacarme un cinco para mí era todo un logro, pero claro, luego llegaba la profesora de turno y te saltaba con un "Con un cinco no vas a ningún lado.. Eso es un aprobado raspado.."

Así no me motivas a seguir estudiando.

Y claro, así estoy ahora, que vuelco todas mis frustraciones en la carrera porque tengo miedo de que al sacarme un cinco sea menos que alguien que sacó un nueve.

Pues he estudiado ¿sabes?

Y claro, volviendo al tema anterior.
Yo he tenido mis inseguridades físicas y por desgracia esta sociedad me impulsa a seguir teniéndolas.
Porque cuando pierdes peso, o no puedes el suficiente, o joder cuidado loca que te pones como una foca.

¿Nos hemos parado a pensar el daño que hacen unas palabras?

Este año, me he propuesto olvidarme de mis complejos.
Tengo mis taras, como todo el mundo.
Pero si yo estoy cómoda con mis marcas de acné, ese estúpido michelín que sigue apareciendo, con esta nariz tan personal, con mi cuerpo, con mi forma de pensar.. ¿por qué tengo que cambiar solo porque a los demás les moleste?

Aprendamos a respetar, a hacernos respetar y a querenos más.
Querer a los demás es muy fácil, pero poder mirarte al espejo y sentirte orgullosa de lo que estás viendo es una tarea que vamos a tener que llevar por delante todos los días de nuestra vida.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Día 42. El Yin y Yang ya no se aguantan más.


El Yang se cansó de ser el pasivo,
de sentirse oprimido,
hizo de tripas corazón y como Eva María,
se marchó.
Ahora no busca su hilo rojo,
ni sus perdices asadas,
ahora busca besos
sin las alas atadas.

El Yin eran tus ojos,
y fui tan tonta que en ellos me perdí.
Cómo Ícaro surcando el cielo,
cómo Cupido enamorándome de tí.

Cansada de ser la X
en esa función sin solución,
cambié mis valores por una vocal,
por una palabra, y no eres tú.

El Yin y el Yang
ya no sé aguantan más,
soy una poeta de metáforas tomar
esa, que se pierde en un bar
esperando el momento en el que me decidas buscar
y salir bailar.

Soy la peor canción de Sabina,
porque no tengo puerto con mar,
ni a la Luna de madrina.

Noche traicionera en la que por mis costillas te fuiste a colar.
Que ni Eva aguanta a Adán,
ni yo te quiero más.

Mentirosa y santa,
tira y afloja,
mientras yo me cubro la cabeza con una manta,
Morfeo se besa con una monja.

Que no hay necesidad,
pero si vuelves
yo podría quitarte tu tiempo,
tus besos,
tus abrazos,
y hasta tus ganas de ganar
Pero jamás sería capaz de quitarte tu libertad,
no fuera a ser que nuestras oscuras golondrinas
volvieran para anidar.

Tú no serás mi felices para siempre,
porque el Yin y el Yang,
ya no se aguantan más.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Día 38. American beauty

Me hago preguntas desde que tengo uso de razón.
Y ahora más, con temas del corazón.
He dejado de plantearme
cuántas amapolas crecen en Marte;
porque siempre he sido más de la Luna.

Ahora me preocupa más la cantidad de sonrisas que florecen de tus labios.
Para dar respuesta a todo lo demás, escribo.

Ya no le encuentro sentido al sofá,
mucho menos al fondo de mi cartera.
Yo solo quería encontrar una ilusión
perdida en el rincón.
Aunque sabemos que ahí
no se encuentra nada jamás.

Y vi volar al compás del viento
una sombra,
mis sueños quisieron seguirle
y sin saber, se atrevieron a jugar,
con las ganas de estrellar
una bolsa en tu umbral.

Hoy te quise buscar al final de mi botella,
y en vez de eso me gané una borrachera.
Caminando al paso de un soldado
encontré mis tiros con los dados.
De oca en Oca y tiro porque me toca.

Ahora quiero un beso más.

Soñando una vez más,
con mis labios poderte atrapar,
en ganarte una vez más.

No quise contemplar
cómo la oscuridad te besaba más que yo,
cómo te gustaba más.
Así que ya está,
finalmente me fui a bailar,
temblando al imaginar
no verte jamás.