miércoles, 24 de enero de 2018

Día 78.

Medusa quiere dejar de llorar.
Está cansada de esperar,
un alma que no le rompa más.

Está maldita.
Condenada a petrificar todo lo que mira,
se llena de ira,
suspira
al ver que hace daño a todo lo que quiere.

Aspira a bailar
borracha y descalza,
a soltarse el cabello
mientras un caballero
le cuenta sus poemas
en cervezas.

Es una chica de viernes,
y de sábados si la entretienes.
Se alimenta de sonrisas y abrazos,
de miradas que se desvían del paso.

Está maldita.
No va a cantar más.
No tiene sentido cazar mariposas
cuando se ha tragado las ilusiones,
con chupitos y prosas.

Aún recuerda a Midas.
Él la hizo oro,
ella caló en su mirada,
o eso le juraba cuando le cantaba.

Medusa es medio gata,
y quiere que seas tú en sus siete vidas.
Intentaría ahogar sus penas en alcohol,
pero saben nadar.

"Te verbo".
Es la única forma de tenerte
un segundo en su boca.
De volver a soñar. 

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