domingo, 11 de marzo de 2018

Dia 124. II.

Llevo casi dos horas y media
escribiendo y borrando
todo lo que sangro
por miedo a salpicarte con mis miedos.

Tengo tanto dentro,
que dudo de lo que tengo.
Apenas soy una hoja arrugada
con un millón de tachones cobardes.

Pálida por fuera, chamuscada por dentro.

Cansada, dolorida, rota.

Tú me conociste como la chica triste
que escribía triste sobre cosas tristes.

Que eso
no ha cambiado.
Que sigo escribiendo,
sigo con mis momentos tristes.

Pero
en ocasiones,
la vida me sonríe
o tú, no sé qué es mejor.

Esta noche,
hoy que hará tanto frío,
serás mi palabra aguda,
empezando por la tentación
y acabando por la atracción fatal de tu piel,
cuando la eriza una canción.
Serás mi ansia, mi Luna, serás mi primera vez un día de Octubre.

Esta noche,
serás mi palabra llana,
serás mi brisa,
mi lluvia
y mi candela,
serás el morbo que caliente mis ganas, cuando no nos quede nada.
Serás mi delirio de una noche sin Luna.

Y no hay esdrújula, que duela más que tú.

Tengo mariposas en el cuerpo,
una copia de tu cicatriz,
ganas si es contigo hasta de huir.

Quiero que seas mi invierno todo el año, quiero poder bañarme en tu playa con bandera roja.
A veces quiero que seas eterno, otras te quiero en formato real, te hago de carne y verso y hueso y beso.

Día 124.
Qué duro es, esperar que algo pase, continuamente.
Que duro es anhelar algo que no ha pasado. Y no sabes si pasará.

Que duro es esperar que ocurra algo que no sabes si pasará, que existe o vive, si respira o te mira. Que duro es, constantemente esa angustia por el vacío que sientes.
No sabes que te falta.
No sabes que tienes.

Sólo sabes que algo falla.
Que mata.
Que mientes.
Qué dices que no es verdad,
que sonríes,
pero duele.

Está ahí,
atormenta.

Medusa está cansada de seguir con esa pena que alimenta
las lágrimas que derrama por no saber nada,
por no saber cómo sienta
el sol bajo la mirada
de alguien que sonríe por estar enamorada,
por tener ganas
de ir a tientas,
buscando algo que no existe.

Está buscando
aún,
esa aguja en el pajar.
Sin entender
que eso jamás pasará.

Sin saber que
El maravillas no existe,
que Peter Pan creció,
 o murió.
 ‎
 Sin saber que
 ‎todo lo único real
 ‎es ella.
 Que es un mito.
Una musa con veneno,
con miedo
y boca.