jueves, 13 de julio de 2017

Poco se habla de los viernes..

De esos amigos que no han estado ahí siempre,
pero aparecieron por arte de magia cuando más los necesitabas.
Son como esa lluvia tan necesitada en pleno Mayo.
Que hacen que te crezcan de nuevo las flores de tu pecho,
que son primavera sin saberlo,
que cierran tus grietas,
que las sonrisas resurjan..

Que se quedan.

Por ahora no se van.

Esos amigos que te convencen para un chupito más
cuando ven que el ambiente se duerme.
Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres,
O lo bonita que te sientes cuando paseas con ellos por la calle.
Poco se habla de cómo su abrazo puede hacer que todos los problemas se olviden.

Poco se habla de los amigos que son soneto, cuarteto, y musas,
que no son historias inventadas,
si no,
viernes por la noche en un bar
y miles de sonrisas,
porque son hogar, refugio, todo.
Poco se habla de esos amigos con los que harías lo que fuera,
hasta vender tu alma si así están bien.
A los que les dejo las marcas de los besos,
para marcarles del mismo modo que ellos lo hacen.

Amigos que te resucitan en un abrazo después del dolor en el pecho,
un abrazo de esos que
hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de que mis noches son más interesantes
desde que hablo con ellos tirada en el sofá,
o con una pizza o helado entre mis manos.
O ďe esos viernes con una sidra entre las manos,
y cuando nos movemos al azar, como jugando con dados.

Poco se habla de que la amistad, surge también por las chispas,
por las mariposas,
Porque son personas que sacan lo mejor de tí,
tus mejores sonrisas,
tus mejores pensamientos..

Me habéis dado tanto que incluso la poesía se queda corta.

Y sí, ya sé que soy un desastre,
que no podría ser el capitán de nuestro barco porque acabaría dormida encima del timón,
pero sería la más feliz de los siete mares.

Pero también me recordáis que soy humana,
que cometo fallos,
que no follo,
pero me queréis igual.

Porque con vosotros me siento menos sola,
más viva,
más yo.
Que os falta agarrarme de la mano al cruzar la calle,
que os encargáis de que me sienta flor entre tanto capullo.
A mí que no me jodan, poesía sois vosotros,
diga lo que diga,
o qué quiera decir
o intente decir Bécquer.

Porque huelen a viernes y lluvia, a fiesta, a cuchicheos y a resacas,
ahora a playa, a piscina.
A una cerveza en la arena,
estar en una cama todos juntos,
son risas, caricias, cosquillas..
Saben a adrenalina y se pueden tocar.

Porque hasta a las tardes de estudio le hacéis cosquillas.

No se hacen una idea de lo grande que me siento con ellos.
De que soy mejor si les tengo a mi lado.
Creo que ni se lo imaginan.
Tendré que seguir pintándoles las mejillas.

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