lunes, 7 de agosto de 2017

Octubre.

Soy, aunque a veces no sea.
Soy música,
una canción incapaz de ser tarareada porque pocos la conocen como tal.
Soy fuerza, fortaleza.
Soy una pirámide en mitad del desierto
que no se derrumba aunque la tormenta sea demasiado fuerte.

Soy poeta porque musas ya hay muchas.

Todo lo que sé, lo aprendí de las peliculas.

Crecí en Casablanca con  los hermanos Marx, desayunando con diamantes, con faldas y a lo loco.

Soy Octubre, un cambio algo brusco
que lo que busca es dar calor a pesar de trasmitir frío.

Mientras me creo el reflejo de Audrey en el espejo,
me maquillo con inseguridades que me quedan aún que aceptar.

Soy aunque me cueste.
Como Lizzy, tengo orgullo y prejuicios.
Tengo tanta sensibilidad que aún lloro cuando me abrazan.

Soy tan real que duele.
Estoy hecha de carne, huesos y versos.
Estoy hecha de sueños imposibles.

Una vez me dijeron que era irreal.

Soy tantas cosas que tuve que empezar por no ser nada para crearme.

Y sigo, paso a paso, subiendo la gran colina de mis ilusiones.
Podría usar un avión o algo así,
¿pero quién recogería los girasoles, entonces?
¿Quién sería Octubre en la colina?

Fui, soy y seré Otoño hasta cuando parezca primavera.

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