Cuentan las estrellas que bajó la luna a susurrarle a una niña lo que soñaba. La niña intrigada fue escribiendo su historia, haciendo malabares con sus sentimientos y descubriendo que no todos los caminos llevan a Roma.
domingo, 20 de agosto de 2017
Ni tú eras para tanto, ni yo soy para tí.
El mundo no se detiene.
Gira, y gira..
Y mi cabeza parece retorcerse con tanto cambio.
Mis pensamientos se enredan en el corto cabello,
me caen sobre los hombros y me pesan.
Ya me avisaron,
que las mariposas como nacen mueren.
Que fui a crear sentimientos a una hoja en blanco,
a unos versos que no me pertenecían leer.
Que no era el momento de la poesía moderna,
debí quedarme con Lorca y Neruda
y no perderme en el marrón de tus ojos.
Y tu sonrisa.. Esa sonrisa..
Viviendo de burbujas que estallaron al verte pasar,
Ni si quiera fuimos ni seremos ese cuento breve que estaría dispuesta a leer mil veces más.
Nada,
Nunca.
Pero no he perdido el tiempo,
solo he dado pequeños pasos.
Que los sentimientos florecen como las flores en la primavera,
nacen en el corazón y se acumulan en el pecho,
que el tiempo, un viejo sabio, va un pie por delante
y que los relojes no se detienen,
a no ser que no le de cuerda,
entonces aprovecharé para bailar bajo la lluvia.
Aprovecharé cada gota, cada cosquilla,
cada viaje y cada nueva persona que aparecerá en mi vida.
Que las caricias, abrazos y sonrisas las seguiré contando con intensidad.
Que sí, que caería una y mil veces en el pozo sin fondo de tu sonrisa,
que sigo contando los segundos que sonríes,
pero como dice Sabina:
Ni tú eras para tanto, ni yo soy para tí.
Me quedo con mis sueños,
mis versos y mis ganas.
Me quedará tormenta hasta en primavera,
así que cuidado, que tengo sentimientos y sé usarlos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario