Cuentan las estrellas que bajó la luna a susurrarle a una niña lo que soñaba. La niña intrigada fue escribiendo su historia, haciendo malabares con sus sentimientos y descubriendo que no todos los caminos llevan a Roma.
domingo, 27 de agosto de 2017
Amor se llama el juego, en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño..
Añoraba escribir en verso,
y va a ser cierto eso
de que los poetas solo escriben tristes.
Estaba observando el paisaje de mi derecha,
y pude ver como a mi memoria venían tus ojos como un haz de luz,
tan veloz como una flecha.
Tal vez sería al pensar
que cómo el Sol y la Luna se pudieron enamorar
siendo tan diferentes..
Pero no, el Sol nunca se enamoró de la Luna,
jamás tanta luz se enamoraría de tanta oscuridad.
Ni el Rey Midas conoció a Medusa,
ni esta probó el sabor de tus labios.
Que triste realidad.
¿Por qué será que los poetas no escriben felices?
¿Acaso no conocen la felicidad?
Aunque mentiría si dijera que no se me ocurren versos bonitos cada vez te miro.
Lo admito, eres ese poema que estoy deseando empezar.
Añadirle todas las comas posibles y nunca darle final.
¿Y por qué no fui capaz?
No fui capaz de decirte que me hacías volar.
Con tu risa acariciaba el cielo, casi podía tocarlo,
y que con tus lamentos,
comprobaba
lo que era ser desgraciada.
Cada caricia,
cada mirada,
casa sonrisa..
Me dabas ganas de tener ganas.
Ganas de que la Primavera llegara antes a mis manos,
de acariciarte el alma
y que los girasoles crecieran también en tí.
De compartir las mariposas en besos..
Pero entonces, tú, decidiste ir a por otros mares,
por otras brisas..
Como dice el poema:
El mar.. La mar..
¿Por qué me llevaste a la ciudad?
¿Por qué me has hecho tú olvidar
todas las ilusiones que empezaban a anidar en mi corazón?
No tienes derecho,
quiero seguir sintiendo esto,
quiero seguir con estas ganas de comerme el mundo.
Pensar que te debo olvidar,
es posiblemente, caer en la trampa
de que debo olvidarme también.
No quiero perderme..
Tampoco a tí,
pero yo estaba antes,
aunque mis sueños estén para tí,
yo ya soñaba con la Primavera,
yo ya tenía unas mariposas latentes de amor..
Yo ya me tenía,
pero todo me lo descubriste tú.
Por eso tengo miedo.
Sí, miedo,
lo grito,
lo confirmo,
tengo mucho miedo.
Miedo de perder (me).
Porque todo lo que he aprendido,
han sido por estos sentimientos,
¿y ahora que no los tengo?
¿qué será de mí?
¿Volverá ese vacío que siempre sentí?
¿Volverán las oscuras golondrinas
a anidar en mí?
Quiero un Otoño de versos y música,
no me defraudes Octubre,
tú nunca lo hagas.
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