Licor de los corazones rotos.
Desnuda como un árbol en otoño. Muros en la cabeza.
Pánico escénico cuando subo a tus ojos a recitar mis poemas.
Acústicas taquicardias cuando tu mirada se tambalea.
Un amor que teletransporta.
Hasta en ruinas.
Un amor con música de fondo.
Tú, mi artista preferido.
Tu risa, nuestra banda sonora.
¿Mis lágrimas? tan sólo tomas falsas.
Una voz que paraliza.
Que congela. Que acaricia los huesos.
Una voz por la que ir a Saturno a por un anillo acorde al corazón que le acompaña.
No sé de qué tengo más ganas, si de enamorarme de nuevo o si de desenamorarme de ti primero.
Porque no sé si estoy enamorada de ti o de mis sueños.
No sé si estoy enamorado de ti o de nosotros como conjunción.
Ignoro malos pensamientos.
Ya no hay quien ponga cordura.
Al fin imperan los sentimientos.
De nuevo, vuelta a la locura.
Yo por un lado.
Mi cabeza por otro.
Tú en el centro.
Que necesito escribir para que sea lo que no fue.
Que necesito cambiar lo que llevo dentro.
Dislexia emocional.
Que todo era real, que todo era incierto.
Elecciones erróneas.
Decisiones suicidas.
Buscándonos en el final de los días. Entre los recuerdos, tus gestos y mis tonterías.
No te gires.
No te des la vuelta.
Mira hacia delante.
Ya me verás.
El mundo gira como un volante, la Tierra es redonda, si seguimos corriendo me encontrarás.
No hagas como yo.
No me pienses cada día.
No cabes un hoyo por cada melodía.
Mordiendo sin dientes.
De instinto profético, ejercicios de introspección y un halo poético.
Cortando el viento.
Sin respiración. Sin aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario