domingo, 8 de abril de 2018

Día 152.

Quinientas.. Y una.. Y diez..

Y ahora lates en mí,
yo sigo tu compás.
Tú, que fuiste capaz
de solucionar,
de hacerme dudar.

Cogiste mis razonamientos
los arrojarse al viento
con una sonrisa y un chiste,
asomando por ahí
mi cuerpo triste.

Te adentraste en mi boca
como si el problema fuera hacia el lobo,
cómo si todo fuera posible;
mataste al caballero
tú, dragón ardiente,
caldeaste la torre
me leíste poemas
mientras yo fingía muerte
a la espera de un milagro que me hiciera saltar.

Sin llamar a la puerta,
entraste en mis entrañas,
arrancaste mis pulmones
los cambiaste por bombas,
y de estas florecieró la Primavera,
creaste mariposas artificiales
para que yo creyera
que no existía el miedo.

Que poco miedo siento
cuando te miro a los ojos
y veo tus pensamientos
asomando por tu sonrisa.

Cómo me grita el frío esta noche,
pensé, ¿por qué no me arropará?
Quizá,
cuando salgas de mi cabeza
quieras probar a qué sabe el Otoño.

Entonces supliqué
un segundo más.
Ven a destrozarme las ideas con tus abrazos,
rompeme a pedazos
vamos,
no soy de cristal,
no te cortarás,
a ti nada te pasará.

Aprietame contra tu pecho,
no me dejes escapar,
esta noche no quiero volver a casa,
no quiero rosas sin espinas,
no me gusta el olor a café,
sólo tientame
a probar a qué sabe (s),
con el tiempo
las palabras no amargas
y el suspiro en mi sien.

Atame a promesas
que sepa que cumplirás
en el cabecero de tu cama,
si me buscas entre las sábanas,
tendré que contarte mis mejores quinientas.. Y una y diez..

Anoche soñé que temblaba
y que el calor luego me abrasaba.

Hazme explotar,
como un globo cuando inflas demasiado,
llename de hojas el cuarto,
que ya es primavera,
bastante color tengo con tus besos,
bastante dolor siento cuando no tengo.

Convirtamonos en la peor canción de Sabina,
que ese brujo no sabe nada,
no sabe cómo suspiras,
no sabe cómo es el invierno
enterrada en versos que no supe dar.

Ven, porque tardas demasiado,
no sé si estaré despierta cuando llegues.

La primavera acaba de llegar,
tú, su primera tormenta,
llueveme, con tus truenos y relámpagos,
agarrame bien de las manos,
hace mucho que no bailo.

Voy a escribir tus abrazos
hasta que se me seque la boca.
Hasta que sangre la tinta
hasta que derrame mariposas en suspiros.

Voy a romperme el pecho
te regalo el centro,
¿para qué lo quiero si en realidad no tengo?

No sé donde quedó
el cuento que nunca empezó,
ya no recuerdo si el lobo al final me comió.

Vine a prometer sin saber cumplir,
llegué a sufrir sin querer,
y ahora vengo a tí,
sólo sé viajar a primaveras que no llegarán.

Por favor, cierra la puerta al entrar,
las mariposas tienen miedo de que te puedas escapar,
y yo,
tengo miedo,
de qué te vayas a ir (sin mí).

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