Día 232.
Divagaciones nocturnas sobre una persona que no existe; sentimientos momentáneos de una loca y descripciones no-exactas de momentos inexactos.
Si pudiera,
colgaría en mis paredes todas las mariposas que viven en mí,
estoy segura que las disfrutaría mucho más así.
Pero no.
Entraste por la puerta grande,
provocando que el corazón se me cayera a tus pies,
sonando la música de ese gramófono que está en la esquina de la habitación,
y bailaste sobre mis ventrículos cuando me abrí el pecho para tí.
Pero tú comenzaste con tu vals de doble paso,
saltandote todas las indicaciones.
Tararea la que proclamaré nuestra canción,
aún sabiendo que nada más vaya a pasar.
Pero puedes intentar besar mis ganas,
puedes intentar buscar mis cosquillas,
lo mismo encuentras mis ganas de querer.
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