martes, 30 de abril de 2019

Yo no sé jugar a ese juego de no sentir.


Nos hemos centrado tanto en el reloj,
que nos hemos olvidado de la hora.
Hemos liberado tanto nuestra piel,
que el alma se esconde por perder.
Ahora de vacío llora.

Hemos pedido tanto que nos desnuden
que se nos olvidó que nos hablaran de amor.

Hemos hecho del amor tabú. 

Hemos tapado con vergüenza una petición.
Yo no sé no echar mis cartas sobre la mesa,
me cuesta,
pero qué sé yo,
sí solo soy Medusa
y tú te sigues creyendo Pigmalión.

Propongo que el sol se esconda,
que te pongas la ropa y te quites el corazón.
Que impregnes con el café tus labios,
que son de sabio,
tras cada conversación.

No sé besar
si no creo en el azar,
no sé agarrar una mano con miedo,
lo peor es que no sé jugar a ese juego de no sentir.
No creo en otra frase que no empiece no sin mí.

Porque me desnudo más hablando
y entre versos,
que en batallas de ego que dicen luego te leo.
Vibro por un abrazo en un paseo.

Porque creo más en el tiempo
que el carpe diem,
sine die,
ni hora,
ni oración.

Pisando las uvas del fango
de lo que puedo decir y qué no.
Una vez más, creo en el azar,
en soñar..
Solo quiero saber
que si te invito a café,
pierdo el miedo a perder,
¿Vendrás?

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