domingo, 3 de marzo de 2019

"El carnaval es un juego
que agita el mítico fuego
de la duda.

Me falta palabrería
para describir la alegría
que no lastima
pues en el séptimo cielo
con las campanas al vuelo
todo rima".

Pues aquí sentada en mi ventana
me pregunto cómo estará mi bahía,
hoy, que la política hace alto al fuego.
Una rima descarrilada,
tal vez una prima cercana
de los cuplé que había.

Vamos a convertir La Caleta
en el punto cardinal de los poetas
qué sueñan con cantar sus letras en mano
en esos escenarios.

Hagamos del carnaval el amor,
porque el ritmo de tus pestañas
riman con las comparsas,
y el latido de tu corazon es tan verdiblanco
que ya no me asusta verte gritando
por un viva la Pepa.

Vamos a confundir tus palabras
con melodías de Don Antonio Martínez Ares,
mezclarlas con las notas de los carapapa,
con tu aroma de playa,
con la arena y la salina de tus labios.

Confundamos corazones con caretas,
el llanto con las trompetas
de estos días más verdes que tú.

Una bandera que ondea pidiendo libertad
con más voces que corean
qué España más fea,
burlándose de ellos hasta en el cartel.
Que el mundo puede estar cayendo,
pero que el falla no lo tira ni el viento
de los gritos pregoneros
que avisan que esto es solo un hasta luego,
hasta otro año incierto.

Con el corazón con un triquitraque
despertaré cantando tus eternas comparsas,
que ni este año se me pasa,
ni es una etapa más,
Cádiz conquistando mi alma y mi (co)razón,
mientras tú vas apuntando con un cañón
unas palabras de amor.

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