Cuentan las estrellas que bajó la luna a susurrarle a una niña lo que soñaba. La niña intrigada fue escribiendo su historia, haciendo malabares con sus sentimientos y descubriendo que no todos los caminos llevan a Roma.
miércoles, 31 de mayo de 2017
Bis al tercer compás.
Las sombras vuelven a amenazarme,
quieren alcanzarme
y romperme el alma.
Los espejos vuelven a odiarme,
y yo, ya estoy cansada.
Trato de lidiar con este vacío,
con un lío de corazón,
mente y deber haciendo un trío.
Quiero respirar con calma,
que me ayude el karma,
y que se me recomponga el alma.
Ansío salir de este envío de petición de ayuda
a una vida que ni me presta atención,
a unas carencias con cuidado tardío.
Malcrío una pena dándole de comer los días impares.
Desconfío hasta la saciedad de la felicidad,
creyendo que es solo un leve llanto,
creo ver luz, pero en realidad,
es la oscuridad tapándome con su manto.
Maldito corazón adultero, que se confunde con lo que no debe hacerlo,
que siente electricidad donde no debe,
que bebe, no cede.
Cuando le imploro que olvide aquellos sonidos,
aquellas risas y ritmos,
se burla de mí creando una nueva ilusión.
Crea un lugar concurrido de sueños,
una autopista de caricias,
con cariño que esta vez, no llega tarde.
Mi pobre corazón vendido..
Esperando con telarañas
ese primer mariposeo,
un aterrizar de manos en un abrazo sincero,
un suspiro,
un consuelo,
un "te quiero, quédate",
un aleteo de una mariposa que te grita
desde mi estomago "sálvame".
Un beso que seguro que no daré,
porque estoy segura que mis labios se volvieron venenosos.
Y me duele.
No te imaginas lo que duele,
no poder lidiar con los espejos,
que como mi reflejo,
se burla de mi ombligo.
Me duelen las sonrisas que ya no doy,
por miedo a lo que soy.
Que triste es volver a ser,
que triste es volver a pensar
que estás sola..
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