Amistad lo llaman.
A tí, en tu día.
Solo tuyo.
Único y exclusivo.
En el cual, todas las miradas y sonrisas irán para tí.
A tí, alma danzante, que vas por la vida esperando poder dar tus abrazos.
Amiga fiel, nunca mentirosa.
Aunque sí piadosa.
A los llantos sufridos le pusiste una sonrisa rota, a los corazones torcidos un poco de pegamento para evitar que se rompan.
Eres vida. Alegría. Abrazos eternos.
Eres amiga, mi diario más preciado.
Eres la sonrisa eterna, compartida en treinta y dos segundos.
Canciones del pasado y de la infancia con un toque pícaro.
Medias lunas que simbolizan lo prohibido.
Eres esa ráfaga de aire nuevo que todos agradecemos en los momentos de asfixia.
Pequeña pero matona.
Lista, pero no dotada.
Super, pero real.
Con los pies en la tierra y la cabeza dando vueltas en lo infinito.
Sé que eres mi amiga, mi hermana, mi escritora favorita en secreto.
Esa a la que le dejo marca con los besos.
Eternamente y en las vidas siguientes te estaré dando las gracias, por llevarme por el mal camino y verle la diversión al olvido.
Por enseñarme que las sonrisas valen la pena, que llorar por nada es mucho y que una tarde merendando puede ser un mundo.
Por animarme a conseguir lo imposible.
Por tí, por ser tan libre.
Tan niña.
Tan mujer.
Tan amiga y enemiga a la vez.
Competencia e inspiración.
Por ser única en esta mierda con purpurina que se llama vida.
Porque contigo los silencios compartidos son historias escritas ya en los libros.
Que no es como Pulp Fiction.
Esto es real.
Gracias amiga, hermana, Sandra.
Por ser tan suma e infinitamente tan especial.
Por tanto y tantas.. Por muchas más.
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