domingo, 25 de junio de 2017


A mí me robaron mi mes de Abril.

Los "te quiero" ahora me parecen demasiado violentos.
Es como exigir que seas de mi propiedad, a punta de pistola, solo que usamos unos filtros de Instagram para definir esos sentimientos.
Medimos la luz, la saturación y las sombras,
en vez de preocuparnos por comernos la boca.

Quiero cartas, muchas cartas,
en las que hables de nuestras curvas,
de nuestros latidos.
Quiero sentimientos,
lagrimas con risas,
besos sin prisas.

Quiero chupitos, tantos como nos dejen nuestros pies,
que no quiero volverme a caer si no es en tus brazos.

Te quiero, conmigo, aquí, ahora.

Amor no es una imagen que subir, ni si quiera un texto que escribir.
Amor es..
Es un gusanito que te ruge en la barriga cuando llevas varios días sin verle, que se vuelve dragón si no le alimentas de su perfume, que es incapaz estar en huelga de ti.

Son las mariposas, que han cogido las riendas de la situación,
Han cogido la pistola y han dado en la razón.

Yo creo que vamos con prisas.
Y que con tanto iconito de corazón se nos ha olvidado querer de verdad.
No sé, a mí me apetece tomarme mi tiempo.
Hablar..
Adentrarme en tu estómago y despertar a ese león que no sació la sed de un corazón inexperto.
Acariciarte las entrañas del mismo modo que el alma.

Ser violenta con tus abrazos, volverme cursi con tus miradas y ser una femme fatale que no se deja besar.

Me apetece tirarme en la cama a tu lado,
desnudarnos el alma,
que nos comamos los miedos a bocados,
y que las mariposas..
Simplemente suban por la garganta y escapen con cada carcajada que pueda salir de mí cada vez que ría por tus besos.
Tengo ganas de acariciarte, de abrazarte, de que mis pies se crucen con los tuyos entre las sábanas.

De pedirte un poco de espacio por el calor y al rato lanzarme sobre tu pecho para esconderme de mis demonios.

Tengo ganas de tener ganas.
Ganas de encontrarte en mi búsqueda incesante,
ganas de robarte la razón a besos.
Tengo ganas de algo real.
No quiero un 'buenos días' en Whatsapp.

Quiero un abrazo, una mirada. Algo. Que sea de verdad.
Algo que vaya con necesidad.
Con un 'te echaba de menos, joder',
Y poder responderte 'y yo también'.

Te necesito hablar..
Porque eres más real a cada palabra, porque si no existes eres producto de mi imaginación.

Pues qué buena soy imaginándote..
Debí crearte antes en mis pensamientos, porque me alegras el hueco del pecho.
Porque me haces hasta mejor.

Anda, ven.. Que necesito ser tormenta en tu primavera.

miércoles, 21 de junio de 2017



Y mis musas me robaron las mariposas.


Mis mariposas se removían en el alma inquietas,
subí las escaleras mientras temblaban mis piernas.

Espasmos,
como si aquello fuera un sueño del que despertar,
como una primera vez,
y yo sin saber,
y aunque la espera se hiciera eterna,
en la pantalla apreció su nombre,
"Sabina".
Avisando con un "rompan filas, y siéntense en sus sillas",
que el viaje iba a comenzar.
Con letras rojas, finas..

Me dejé caer en mi asiento,
dibujando sobre mi pantalón las letras de su canción.
Comenzaron los gritos,
comenzaron a volar las emociones por encima de mi cabeza.

Las luces se apagaron,
oscuridad total.
Y de repente,
con Y nos dieron las diez,
justo cuando empezaban a dar esa hora en realidad,
un bombín asomó la cabeza detrás de las sombras.

Con ese foco que solo le apuntaba a él, le siguieron el resto de musas.

Se quitó el bombín con lentitud y lo llevó a su pecho,
se presentó y guiñó un ojo.
Yo, que soy de emocionarme con facilidad, no salía de mi asombro.
Excusó el tener que sentarse por la edad,
y en verdad,
parecía más un número cómico que una disculpa.

Sus manos acariciaron las cuerdas de su preciada guitarra,
y antes de cantar,
dio gracias a Sevilla,
pero no al clima.

La música comenzó a resonar,
lo negaría todo, así estaba, yo lo negaba una y otra vez.
Casi podía sentir sus acordes tocarme el alma.
Me abrazaba del mismo modo que esa ola de calor que se apoderó de mí.

Las luces variaban con cada canción,
tonos rojos intensos, verdes esperanza,
bailaban al mismo ritmo que mis pies,
que el resto del público.

Me sentía libre..
Alcé las manos al cielo, queriendo tocarlo,
soñaba despierta con volar con aquellas notas del aire.
Mi cuerpo se balanceaba sin miedo de lado a lado,
saltaba, gritaba, hasta que mi voz se quebraba.

Con cada canción, nuevas palabras,
nuevas lágrimas de felicidad,
miradas, sonrisas..

Y en lo más alto, en el clímax,
todo pareció detenerse,
para mí, el resto del mundo no existía, nadie,
no había gritos, ni gente cantando.
Ni cientos volando.

Estábamos mis musas y yo,
creando una nueva canción,
una sintonía particular, única y especial.
Yo.. Solo podía regalarles mis lágrimas y sonrisas,
no era nada comparado con el tesoro que poseían esos piratas,
ladrones de sentimientos y creadores de poemas.

Y aunque el resto de gente sintiera lo mismo que yo,
o incluso más,
como dicen sus letras,
él sabe que de sobra es el primero,
que no miento si juro que daría por él todos mis versos..

Y cuando terminó,
solo me quedó suspirar,
tomar mi alma recompuesta a base de acordes, notas y letras,
comenzar a caminar sabiendo que no había sido un sueño,
Sabina, me había abrazado con palabras y con sentimientos renovados.

Gracias, aunque no lo sepas,
eres mi inspiración.

miércoles, 14 de junio de 2017


Hoy me toca sincerarme.

Parece que he adelgazado.
He adelgazado y parezco otra.

Parece que es real que dedicarte tiempo y sonreirle al espejo te ayuda,
salgo con más convicción a la calle y camino con la cabeza más alta que nunca.

Busco miradas e intento sostenerlas,

pero esa sonrisilla tímida aparece por la comisura de mis labios, eso no faltará.

Es el orgullo, el orgullo de llevar falda y ropa ajustada y que me quede de puta madre.

Hubo un tiempo en el que no salía a la calle si no me aseguraba que todas las partes de mi cuerpo estuvieran tapadas,
ahora, voy a comerme el mundo porque tengo hambre.

He adelgazado.

He adelgazado y eso parece un cambio estúpido en la vida ajena de cualquiera,
pero os aseguro que la otra yo jamás se habría atrevido a salir a la calle con una mini falda o un escote de infarto.
Y nunca habría sostenido la mirada a extraños en una esquina.

Dicen que si hay personas que sonríen,
tres lo hacen como consecuencia de otra sonrisa.
Y esto, es como todo en la vida, tendrá una parte de verdad.
Pero ahí estaré yo para contar los segundos que sonríen.

Yo, por mi parte soy una chica enredada en un intento de poema cuyos versos arrugados me gritan: sé valiente, pónte esa falda y enseña tus pensamientos al cruzarte de piernas.

Y sí, me sigo escondiendo en letras, escribo historias paralelas que nada tienen que ver conmigo;
describo a la perfección los besos que se dan mis personajes,
se roban y se rompen en otros labios que no son los míos,
los besos de otros, dime tú si eso no es patético;
incluso dejo un hueco,
para describir de la manera más real posible lo que sentiría.

Supongo que todo está relacionado con este miedo continuo que tengo de fallar, de no encajar,
que es completamente irracional,
como lo increíblemente dependiente que soy del cine, de sus escenas imposibles y sus besos;
Y no, nunca seré Helena, ni tendré un Cinema Paradiso,
nunca seré Leia,
Nunca me quedará París y sus recuerdos.
No tendré una eternidad, ni nunca seré como ellas, como esos personajes femeninos que tanto envidio.

Pero ahora tengo mi banda sonora, esa que suena cada vez que piso la calle con la cabeza bien alta.
Suena cada vez que me ducho,
cada vez que uso el champú como micrófono.
Esa que suena una y otra vez en su versión más maravillosa, cuando tengo una sidra en mis manos y miro a mis amigos.
No cumplo con los prototipos, esos los rompo,
¿y qué pasa?
No dejo de ser tan real como tú, que estás leyendo esto.

Tengo más suerte de la que merezco.
Pero lo pienso compensar con risas y abrazos del alma.

domingo, 4 de junio de 2017



 Y vamos a bailar.

Estoy cansada de prototipos.
De sentimientos de cuentos de hadas, de encuentros de ensueño.
De princesas que lloran por la pérdida de su caballero.
Cansada, de ver como esperan en una torre a ser rescatada cuando tienen las escaleras al lado.

No quiero amores de verano,
quiero abrazos de eternos inviernos,
y que solo sea el viento,
el que nos pida un poco más.

¿Y qué te voy a contar?
El calor derrite los cuerpos que con timidez se quieren unir,
y sin embargo con el frío todo parece más mágico.

Quiero ser poetisa de sentimientos perdidos en el tiempo,
recordar que el amor va más allá de un beso.
Quiero pensar que todo va siempre más allá,
que es mucho más real.

Que quiero encontrar ese alma perdida que grita "quiéreme".
Necesito de almas curiosas que entiendan de amores inexpertos,
que les tiemble el pulso con cada impulso.
De personas que crean que las mariposas surgen en el primer abrazo,
con cada sonrisa. Con esa mirada.

Desde pequeñas nos hacen pensar que nos espera alguien especial,
y no nos cuentan quien es en realidad.

¿De verdad hay que enamorarse de príncipes que se pasan la vida delante del espejo, o mirando su reflejo en nuestras gafas?

Yo quiero un suspiro,
una ráfaga de aire nuevo,
algo realmente sincero.

Estoy cansada de escuchar que tenemos que tener una medida de cintura en particular.
Tengo mucho pecho, muchas caderas, ¿y qué mas da? ¿por eso soy menos real?


Mientras esas princesas se dedican a llevar el compás de un vals,
yo espero a alguien al final de la barra del bar
con una sidra en las manos.
Voy dejando marca con los besos,
y mientras,
como siempre, voy y tropiezo con esos mismos pensamientos.

Déjame ser un gato con sus siete vidas,
déjame ser un alma libre.
Solo quiero bailar sin saber,
cantar sin poder,
por la voz rota a besos.

Quiero volver a caminar bajo la lluvia sin miedo a resbalar,
meter los pies en un charco y como una niña,
simplemente disfrutar.

Observar el cielo,
y en las nubes dibujar.
Poder recorrer las estrellas, como si fueran lunares en verdad.

Dejar volar mis sentimientos, como mariposas por el olvido,
correr por un corazón que sin querer se había perdido.

Moverme al ritmo de The Rolling Stones,
con una cerveza en mano y tres chupitos encima.
Quitarme los tacones después de una noche de fiesta y caminar descalza hasta casa.
Y al llegar, observar el techo con una sonrisa.

Quiero ser,
quiero realidad,
quiero más.
 
 
  Amistad lo llaman.
 
 
A tí, en tu día.
Solo tuyo.
Único y exclusivo.
En el cual, todas las miradas y sonrisas irán para tí.
A tí, alma danzante, que vas por la vida esperando poder dar tus abrazos.
Amiga fiel, nunca mentirosa.
Aunque sí piadosa.
A los llantos sufridos le pusiste una sonrisa rota, a los corazones torcidos un poco de pegamento para evitar que se rompan.
Eres vida. Alegría. Abrazos eternos.
Eres amiga, mi diario más preciado.
Eres la sonrisa eterna, compartida en treinta y dos segundos.
Canciones del pasado y de la infancia con un toque pícaro.
Medias lunas que simbolizan lo prohibido.
Eres esa ráfaga de aire nuevo que todos agradecemos en los momentos de asfixia.
Pequeña pero matona.
Lista, pero no dotada.
Super, pero real.
 
Con los pies en la tierra y la cabeza dando vueltas en lo infinito.
Sé que eres mi amiga, mi hermana, mi escritora favorita en secreto.
 
Esa a la que le dejo marca con los besos.
Eternamente y en las vidas siguientes te estaré dando las gracias, por llevarme por el mal camino y verle la diversión al olvido.
Por enseñarme que las sonrisas valen la pena, que llorar por nada es mucho y que una tarde merendando puede ser un mundo.
Por animarme a conseguir lo imposible.
Por tí, por ser tan libre.
Tan niña.
Tan mujer.
Tan amiga y enemiga a la vez.
Competencia e inspiración.
 
Por ser única en esta mierda con purpurina que se llama vida.
Porque contigo los silencios compartidos son historias escritas ya en los libros.
Que no es como Pulp Fiction.
Esto es real.
Gracias amiga, hermana, Sandra.
Por ser tan suma e infinitamente tan especial.
Por tanto y tantas.. Por muchas más.