CapitCap dos.
Sara y yo habíamos quedado en la estación
antes que ninguno para poder hablar ambas, como siempre solíamos hacer. Nos íbamos a la playa con los chicos, solo a echar el día pero Sara estaba en su mundo, abstraída..
—¿Qué te ocurre? —Le pregunté a Sara, sosteniendo su mano diestra entre las mías, ladeando mi rostro con una sonrisa.
—No es nada.. Es que creí que podía superar lo de Javi saliendo con este chico, pero no dos semanas hemos durado.. —Resopló la chica, que solo supo dejar que sus ojos se encharcaran.
Inmediatamente la abracé. Cuántas veces me había pasado aquello mismo, querer buscar unos brazos en los que refugiarme para olvidar el rostro de Marcos, congelado frente a mí.
Maldito Marcos.. ¿Por qué estaba paseando de nuevo por mis pensamientos? ¡Estaba intentando ayudar a mi amiga!
Removiendol cabeza de lado a lado, volví a abrazar a Sara, tomando su rostro entre mis manos para besar sus mejillas. —Seguro que Javi está igual.. —Maldita fuera la hora en la que empecé a creerme Cupido y decidí hablar por ellos, intentando que algo surgiera, como una reacción química pero sin fuerza natural, solo la fuerza de mis ganas por ver a dos personas que quiero juntas.
—A ver, ¿qué quieres decir con eso? —Preguntó confusa Sara, buscando en mi la respuesta. —Bueno.. Es obvio, ¿no? Siempre habéis tenido química, os lleváis genial, quedáis hasta para comer a solas, te enseñó hasta a tocar la guitarra hace dos años. Por favor Sara, cualquiera que la vea creería que sois novios.
—Sara que era un millón de veces más realista que yo, me miró negando con la cabeza, no podía ser así y hasta yo lo sabía, al menos un rincón de mí tenía que ser realista sabiendo que no era certera esa información.
Y cuando la conversación iba a continuar Samuel venía gritando como siempre con Luis, ellos parecían gemelos, incluso por ese descarado parecido se ser ambos castaños y ojos claros. Si no conociera a sus madres, juraría que eran mellizos al menos.
Los saludé con apretado abrazo, tras un par de golpes en los hombros a modo cariñoso de recalcar ese comportamiento suyo. Sara se entretuvo hablando con ellos porque tenía esa conexión con todo el mundo. Siempre parecía conquistar a todo el mundo con su sonrisa y esas ganas de todo.
Al rato Javi apareció y corrió a mi lado para incluso levantarme del suelo en el abrazo, yo reí de forma exagerada y besé sus mejillas de forma sonora. —¡Al fin! ¡Vamos que perdemos el tren!
—Tras saludar a todo el mundo, Javi se acercó a Sara, y esta con una sonrisa ilusa, besó sus mejillas de tal forma, que pude ver el sonrojo de Javi desde la taquilla en la que compraba el billete.
Sonreí. Me creía Cupido y me gustaba. Pero no sabía que no era bueno. No era lo correcto.
En el tren Javi sacó su guitarra, y suerte a que apenas había gente, me gustaba bastante aquello, Javi tocando la guitarra debía ser exactamente lo mismo que cuando Miguel Ángel esculpió al David. Era ver cómo nacía el arte. Me acomodé en el hombro de Sara, que admiraba con un brillo exagerado en sus ojos a Javi.
Al llegar a la playa, colocamos las sombrillas y nosotros nos colocamos debajo como niños pequeños que tienen miedo a que el sol les achicharre.
Todos hablando, una cerveza por aquí, la tortilla rodando de lado a lado, que si la botella de agua se abre y se queda pegada a la arena. Pero todo fueron risas hasta el momento en el que yo me fui al agua, con mi cuerpo exageradamente blanco por la protección.
Y entonces le vi, era Marcos, mis manos comenzaron a temblar. '¡Marcos!' intenté gritar, pero no pude, sentía como el aire se agolpaba en mi pecho y no me dejaba hacer nada.
Mi instinto fue buscar a Sara, la tomé de la mano y la arrastré al mar conmigo. —Sara por favor, mira, ¡Es Marcos! —Y aunque no quise exclamar por miedo a que él me descubriera, no pude evitarlo.
Sara buscó y buscó en el punto en el que yo señalaba. Pero a diferencia de mí no veía nada.
—No hay nadie.. No está Marcos, aquel es un señor calvo y el otro un crío de.. ¿Catorce que está fumando?
—Yo comencé a temblar, hacía muchísimo que no soñaba despierta con él.
Marcos.. estaba allí, ¿dónde se había metido?
Mis ojos continuaron toda la tarde buscándole con ansias y de nuevo, la ansiedad me invadía.
Javi, que me había calado, me abrazó, y soltó por mí todo lo que callaba. —Algún día os volvereis a ver y hablareis de lo que pasó, ¿de acuerdo?
—Yo asentí y me volví a sentar, creyéndome de nuevo Cupido al ver como Javo acarició la mejilla de Sara, y mi corazón suspiró de ternura al ver la escena.
Samuel y Luis comenzaron a imitar los sonidos que se producen cuando se vomita. Y de nuevo el sonrojo del chico y esta vez, de Sara también se hizo notorio.
El día acabó y Javi y Sara desaparecieron unos minutos, yo comencé a apostar con Luis y Samuel que podría estar pasando. Pero ninguno acertamos cuando Javi parecía mosqueado conmigo, en todo el viaje de vuelta no me dirigió la palabra.
Y Sara, simplemente se abrazó a Luis, sin mirarme.
Fue la vuelta a casa más tensa del mundo. Todos parecían odiarme.
Y tras llegar al pueblo, Luis y yo nos quedamos a solas contándome todo lo que pasó, Sara se atrevió a decirle todo lo que yo le dije a ella, Javi se mosqueó por dar por hecho todo aquello, y ahora no nos hablaba ni a Sara, ni a mí.
Luis me abrazó y me aseguró que todo iría bien. Pero sabía que el paso de los días sería lo mejor.
La aparición de Marcos fue como un aviso, solo cuando Marcos aparecía frente a mis ojos, algo comenzaba a cobrar realidad. Si Marcos de verdad hubiera estado allí, hubiera conseguido hacer que Sara y Javi se besaran. O le besaran a él.
Un día más en el que yo conseguía estropearlo todo, y me acostaba rezando porque todo fuera a mejor.
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