sábado, 30 de diciembre de 2017

Día 53. No soy una princesa, ni una gorda, soy yo.

Este es uno de mis primeros propósitos del año nuevo, ser más yo, quererme más.

Desde pequeños nos inculcan que debemos ser de X forma.
Y estoy cansada de eso.
Estoy cansada porque después vienen los putos complejos, las inseguridades, los miedos..

Desde pequeña te enseñan que tienes que ser guapa, educada, como una princesita.

Perdona que te diga, Fiona era una princesa y se tiraba unos eructos más grandes que yo.
Y por las noches se transformaba en un ogro.
Y no por ello era menos princesa.

No tengo una 34 o una 36 de pantalón, ¿y qué?
¿Soy más fea por ello? ¿Soy una gorda?

Pues no.
Perdón si me atrevo a ponerme croptops o transparencias y no ser un ángel de Victoria Secret, pero es que yo me veo muy bien, y me importa poco lo que opinen los demás.
He nacido para gustarme a mí misma, no a los demás.

Sinceramente prefiero comerme una tarrina de helado a estar mirándola mientras se me cae la baba.
No me voy a quedar con las ganas.

Vivimos en una sociedad en la que se nos crítica por absolutamente todo lo malo que hacemos, y no nos valoran luego las cosas buenas.

Por ejemplo yo: odio tender o planchar, y cuando consigo hacerlo, en vez de que me digan "enhorabuena.. ¿Has visto? ¡Has podido!", me reprochan con un "Es lo que debes hacer, ya deberías saberlo.."

¿Por qué no nos valoramos más?

Y no hablemos del colegio, siempre se me han dado muy mal las matemáticas, y sacarme un cinco para mí era todo un logro, pero claro, luego llegaba la profesora de turno y te saltaba con un "Con un cinco no vas a ningún lado.. Eso es un aprobado raspado.."

Así no me motivas a seguir estudiando.

Y claro, así estoy ahora, que vuelco todas mis frustraciones en la carrera porque tengo miedo de que al sacarme un cinco sea menos que alguien que sacó un nueve.

Pues he estudiado ¿sabes?

Y claro, volviendo al tema anterior.
Yo he tenido mis inseguridades físicas y por desgracia esta sociedad me impulsa a seguir teniéndolas.
Porque cuando pierdes peso, o no puedes el suficiente, o joder cuidado loca que te pones como una foca.

¿Nos hemos parado a pensar el daño que hacen unas palabras?

Este año, me he propuesto olvidarme de mis complejos.
Tengo mis taras, como todo el mundo.
Pero si yo estoy cómoda con mis marcas de acné, ese estúpido michelín que sigue apareciendo, con esta nariz tan personal, con mi cuerpo, con mi forma de pensar.. ¿por qué tengo que cambiar solo porque a los demás les moleste?

Aprendamos a respetar, a hacernos respetar y a querenos más.
Querer a los demás es muy fácil, pero poder mirarte al espejo y sentirte orgullosa de lo que estás viendo es una tarea que vamos a tener que llevar por delante todos los días de nuestra vida.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Día 42. El Yin y Yang ya no se aguantan más.


El Yang se cansó de ser el pasivo,
de sentirse oprimido,
hizo de tripas corazón y como Eva María,
se marchó.
Ahora no busca su hilo rojo,
ni sus perdices asadas,
ahora busca besos
sin las alas atadas.

El Yin eran tus ojos,
y fui tan tonta que en ellos me perdí.
Cómo Ícaro surcando el cielo,
cómo Cupido enamorándome de tí.

Cansada de ser la X
en esa función sin solución,
cambié mis valores por una vocal,
por una palabra, y no eres tú.

El Yin y el Yang
ya no sé aguantan más,
soy una poeta de metáforas tomar
esa, que se pierde en un bar
esperando el momento en el que me decidas buscar
y salir bailar.

Soy la peor canción de Sabina,
porque no tengo puerto con mar,
ni a la Luna de madrina.

Noche traicionera en la que por mis costillas te fuiste a colar.
Que ni Eva aguanta a Adán,
ni yo te quiero más.

Mentirosa y santa,
tira y afloja,
mientras yo me cubro la cabeza con una manta,
Morfeo se besa con una monja.

Que no hay necesidad,
pero si vuelves
yo podría quitarte tu tiempo,
tus besos,
tus abrazos,
y hasta tus ganas de ganar
Pero jamás sería capaz de quitarte tu libertad,
no fuera a ser que nuestras oscuras golondrinas
volvieran para anidar.

Tú no serás mi felices para siempre,
porque el Yin y el Yang,
ya no se aguantan más.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Día 38. American beauty

Me hago preguntas desde que tengo uso de razón.
Y ahora más, con temas del corazón.
He dejado de plantearme
cuántas amapolas crecen en Marte;
porque siempre he sido más de la Luna.

Ahora me preocupa más la cantidad de sonrisas que florecen de tus labios.
Para dar respuesta a todo lo demás, escribo.

Ya no le encuentro sentido al sofá,
mucho menos al fondo de mi cartera.
Yo solo quería encontrar una ilusión
perdida en el rincón.
Aunque sabemos que ahí
no se encuentra nada jamás.

Y vi volar al compás del viento
una sombra,
mis sueños quisieron seguirle
y sin saber, se atrevieron a jugar,
con las ganas de estrellar
una bolsa en tu umbral.

Hoy te quise buscar al final de mi botella,
y en vez de eso me gané una borrachera.
Caminando al paso de un soldado
encontré mis tiros con los dados.
De oca en Oca y tiro porque me toca.

Ahora quiero un beso más.

Soñando una vez más,
con mis labios poderte atrapar,
en ganarte una vez más.

No quise contemplar
cómo la oscuridad te besaba más que yo,
cómo te gustaba más.
Así que ya está,
finalmente me fui a bailar,
temblando al imaginar
no verte jamás.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Medusa ha vuelto. 

Cierra los ojos y respira. Porque se puede dejar de ser cobarde. Solo te digo que para la próxima dejes que tu impulso hable, que te atrevas, que beses, que abraces, que llores, que viajes, que grites…

No te pido que conquistes castillos, pero sí personas y metas.

 ¿Por qué no dejas que se te desgaste el corazón?, por qué no las palabras claras y los versos secos. 

Los cobardes matan con besos, 
y yo,
sigo con el cartel en el cuello esperando una reforma,
a ver si me cala en los huesos. 

No creo que con cada desilusión 
se rompa mi corazón,
se va agrietando
espera poder abrazar una ilusión más. 

Así que vamos, no te hagas desesperar. 

Porque llega un punto 
en el que no sabes si echas de menos querer,
o quieres echar de menos. 

Porque busco un sentimiento de esos que te hacen temblar,
que ruge,
como un león hambriento. 

No es porque tenga la Luna por madrina,
reina de la noche, 
es porque sigo los consejos de Sabina. 

Con mis labios cortados 
por los besos no dados,
con un viento tan frío
que no me deja ni respirar. 
Con el que solo podía pensar,
ojalá me sacaras a bailar. 

Y solo podría amenazarte con que Troya,
se quedaría corta con la guerra que te daría. 

Que Medusa tiene aún fuerzas para más,
aunque tenga miedo a fallar,
siempre va a estar dispuesta a encontrar
a alguien con gafas de metal,
sin miedo a mirar
y ver en ella algo más. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Día 1.
Sécame la boca a sueños.

Lo mío nunca han sido los cuentos,
ni ser princesa.
Siempre he sido más de ilusiones.

Lo mío no han sido las manzanas,
pero sí romper zapatos de tanto bailar,
y romper(me) en otras camas.

Perder
solo perdía la cabeza en alguna noche loca,
pásandome con los chupitos,
con intención de volverla cuerda
y colgarme de un sueño con ella.

Y qué contar de la carrozas a media noche;
que ni carrozas,
ni a media noche.

Nunca he sido princesa,
ni he soñado con serlo.
Yo no valgo para eso,
ni para nada.

Yo soñaba con darle la vuelta al mundo,
soñaba con acabar en La Toscana,
con un pequeño huerto,
quedándome sin oxígeno entre besos desconocidos,
entre flores
y noches de pasión
en alguna habitación.

Yo he soñado con enamorarme,
pero no pasear de la mano con nadie.
Me gustan demasiado los paisajes
como para perdermelos.

¿Cómo iba mi alma rota,
y mi cabeza loca
a pararse a querer a alguien,
por segunda vez,
más que a mi misma?

Que ya tuve el corazón hecho pedazos
y no supe arreglarlo.
Ahora está en casa,
aprendiendo a latir solo.

Y así,
mientras me perdía entre la gente,
entre las bocas,
entre copas
de algún bar
al fondo de la barra,
sin nada
que valiera la pena.

Dejé de escribir letras,
porque ya no las sentía grabadas
a fuego lento en mi lengua.
Dejé de pensar en cuentos,
que no quería
(o podía)
cumplir.

Y me fui.

Me fui tan lejos
que tropecé en tu boca.
Y caí de bruces en la sonrisa más bonita del mundo.

Caí frente a tus pies con el alma rota,
el carmín corrido,
el corazón herido,
y una mentira tras otra.

Y tú me mirabas
y el miedo se iba.
Y cuando volvía,
tú lo echabas.

Ya no pierdo la cabeza por sueños.
Ahora pierdo el culo por ti.
La cabeza por ti.
El corazón por ti.
La vida,
por la boca
(la tuya).

Por un nosotros escrito
en alguna página de esto
que no es un cuento.

A día de hoy,
mi razón
me dice que ninguna vuelta al mundo
se compara con dar la vuelta a tus lunares.
Ni ninguna copa
se compara al beber de tu boca
toda esa palabrería
sólo confirma que sí mentiría.

Y fíjate que no es fácil arreglar un corazón roto.
Ni confiar en que confíe.
Pero siempre me han gustado los imposibles.

Y aunque esto no sea un cuento,
es (mi) nuestra historia.

La historia con más risas que pueda ser contada,
con más caricias de las que pueden ser soñadas.
Con más amor del que nunca ha sentido nadie.

Y durará todo lo que queramos que dure la tinta del bolígrafo,
o la pasión de nuestros besos,
o la  comprensión de nuestras miradas.

Durará hasta que se nos caigan los brazos de abrazarnos.
Hasta que la luna se atreva a mirar al sol.
Hasta que mi corazón vuelva a estar roto
y el tuyo
no dispuesto a arreglarlo.
Hasta que Medusa transforme en oro el corazón de Midas.

Pero de momento,
nada.
Y así sera hasta que me permitas hacerlo.

lunes, 23 de octubre de 2017

Octubre huele a rosas.

Las noches se me vienen encima,
y ni te imaginas
lo que duele la oscuridad.

Es un alma que atrapa,
tira y me destapa.
Me desnuda los miedos,
y al ajedrez juega con ellos.
Siempre hay miedos,
como siempre sale el sol después de la tormenta.

Pero esta es tan cruel,
tanto como la vida
que no me dejó ni la mínima
de poder tocar tu piel.
Entonces vienen mis preguntas,
mis dudas que me atacan,
mis ansias me delatan...

¿Y si no hay amor en este mundo para mí?
¿Y si no soy lo suficientemente buena para alguien?
¿Y si no sé querer?
¿Por qué no dejo que se me desgaste el corazón?
Porqué no las palabras claras y los versos secos.
Que ya no puedo con más versos,
que me falta aliento,
besos,
sentimientos..

Tan perdida como vacía.
Tan sola como dejada.

Tan niña aún,
que la madurez da patadas contra la pared.
Aún peino ilusiones trenzadas con sueños,
deseando que uno de ellos sea eterno.

Que necesidad más absurda,
esa de necesitar que me acaricies el alma
bajo una tela de esperanza
y un 'quiero más'.

Mi dislexia emocional,
mi daltonismo sentimental,
no distingo colores,
ni veo flores
en mis ganas de ganar;
no veo las pasiones
que un día te llegué a mencionar.

Mis dedos se enredan en mis pensamientos,
caen sobre mis hombros y llegan a pesar.
Mis pies se balancean una vez más,
al compás de esa canción amiga de la Soledad.
Mi pecho se infla de mariposas que nunca sabrán
a qué saben las caricias con el sonido del mar,
pobres ilusas que sueñan
que un día saldrán y no volverán jamás.

Pero como oscuras golondrinas
volverán a ser vecinas
de las ganas y la ansiedad.

Ganas de lluvia,
Otoño,
miradas,
de sidra,
de burbujas que se atoran en mis cosquillas,
frío que se acumula en mi clavícula,
se desliza por mis piernas y moja mis botas.

Gotas de agua,
pares,
jugando al querer y no poder.

Que bonito es el Otoño,
y más cuando voy a florecer.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Al fin truena, al fin Octubre.

Truena, y esa es mi excusa para bailar en la calle,
cómo tambores que marcan mis pasos,
la lluvia es mi acompañante,
mi mejor amante;
el aire,
los brazos que me mecen en besos.

Truena, y de fondo Oh Fortuna
de una Carmina burana
cantan las calles mojadas en jadeos
de pasos que resbalan con prisas
a sus casas.

Truena, y en mi corazón aún resuenan
tus caricias en mi espalda.
Llueve sobre mojado
en mis sábanas abandonadas,
como un recuerdo desesperado
y una mente desordenada.

La tormenta no se detiene,
mis pies se enfrían por el tiempo
que aún con el alma al descubierto,
como un mar abierto
recojo conchas en la orilla.

Llegue como Octubre,
con fuerza y tormenta,
desordenada y esperada,
aunque pronto desaparezca.

El aire frío acaricia
y aún deseo esa delicia
que es bailar bajo la tormenta.

Recuerda:
Soy Otoño
hasta cuándo parezca primavera,
así que no me vengas
esperando
que vaya a deshojar rosas por ti,
porque estoy saltando charcos
y coleccionando hojas que perdí.

lunes, 16 de octubre de 2017

"L".

Un primer paso siempre cuesta,
pero después ni te acuerdas de la ropa que llevabas puesta,
sólo pensarás en lo que lograste.

Pero para llegar allí,
tienes que asumir
que la colina es muy grande,
que te caerás y te levantarás.
Que en unas ganarás y en otras no.

¿Quién sabe?

Dicen que todo con esfuerzo se supera,
pero te puedes hacer una contractura si usas mucha fuerza.

No moverse no sirve de nada,
pero discrepo.
Quieta y en silencio te he observado,
te he visto sonreír, reír..
Sí sirve de algo.
He visto el mundo y mis ganas en tu risa,
en tus ojos.

Quieta, en el capó del coche con una amiga,
he visto caer las estrellas.
He comido en un cortijo en mitad de la nada solo para quedarme estática y ver pasar el tiempo.
Y me ha servido.

A veces no encontramos el momento,
ni la hora,
ni el lugar,
ni la persona.

No confiamos lo suficiente
en nuestra mente,
y tenemos arriesgarnos dada la hora.

Es solo que algunos tenemos un ritmo más lento para atrevernos.
Aún me cuesta, y tanto que me cuesta.

Me he callado tantos te quiero,
me he aguantado tantas lágrimas por miedo,
abrazos guardados en mi corazón restaurado.
Tantas miradas sin decir nada..


Pero en ocasiones es como si se hubiera caído la costra de la cicatriz.

Aún queda la marca,
y me costará, mucho.
Pero la L, al igual que la cicatriz se caerá sola.
Aprenderé a conducir cuando vuelva a intentarlo,
aprenderé a querer más y mejor cuando los te quiero no me den miedo.

Ojalá llevara mis miedos escritos en la piel,
sería interesante ver,
si eres capaz de intentar descubrirlos sin temer
a besarme después.

Así que lo siento,
me va a costar,
me va a costar confiar,
abrazar
y besar.
Pero si tantas ganas tienes tú también puedes dar un paso más.
Prometo que yo lo intentaré,
y si lo consigo te aseguro que no pararé jamás.

Pero dame tiempo,
lo necesito,
porque primero debo quererme.
Porque no quieras agobiarme con flores,
no como Sabina a su María,
pero si quieres nos podemos quedar con tus sábanas frías,
coleccionando calcetines en un cajon de mi ropa,
a beber en nuestro bar de copas..
Robarnos besos en cada farola
aunque no tengamos puerto con mar.

Enséñame a conducir,
y yo te enseñaré como un primer beso de verdad
puede hacer temblar
hasta al más escondido miedo.

Porque quiero,
quiero algo más,
pero a mi tiempo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Mis taras.

A poco que lo pienso me queda menos para una nueva etapa.
Que no será la tapa
que cubra mis pensamientos.

Que veinte años no es nada dice la letra.
Para mí son veinte años soñando, cambiando, cantando y bailando.

Ya no me muerdo las uñas,
ahora soy más de arañarme el corazón. Supongo que me abro heridas por miedo a que,
algún día,
la cicatriz de otro sea yo.

Me autodiagnostico.
Me curo dándome un beso en el corazón
a sabiendas de que los besos de mamá
ya no sanan
cuando te haces mayor,
a sabiendas,
de que buscar en alguna boca de chantaje algún resto de algo que te cure
es tan inútil como cerrar los ojos ante el miedo y contar hasta cien.

Sé escribir sobre papel,
pero sigue costando cada vez que intento pasar de página, de piel.
La letra se me tuerce cuando la vida no va derecha, pero mi historia se retuerce, y lo sé;

un alma que se rebela ante las ganas de rendirse, no envejece, dicen. 

Supongo que me dan miedo las despedidas porque en el colegio me enseñaron que hacen falta agarrar bien el bolígrafo para sujetar una buena caligrafía,

pero no me enseñaron que las mejores historias son las que se escriben con mala letra para alguien está dispuesto a leerlas hasta al revés.

En cuanto a mí, sigo siendo incapaz de cerrar una puerta sin echar antes el ojo, que mal se me ha dado siempre eso de ponerme cerrojo.
Abierta, como un libro,
aunque después me arranquen mis páginas y mis ganas.

Sigo cantando a toda voz,
algunas canciones no me las sé y otras hablan de no sé qué. 
Algunas fui yo, hasta que me cansé.
Ya he dejado de ser el disco rayado que buscaba borrar el error mientras tú saltabas la canción.

He tropezado muchas veces con la misma piedra y aún sigo andando descalza. Confieso que, en realidad, me sigue asustando la oscuridad,
porque dejo de ver que hay en verdad.

 Que difícil se mastica una realidad si la sirven cruda.
 ‎Que poco sirve un pastelito observado desde una vitrina.

Tengo mi habitación hecha un desastre, y la cabeza está peor, no sé si es preocupante.
Si algún día aprendí a recoger
aún no sé dónde guardar los malos tragos, las lluvias, los falsos magos.

Pero sigo escribiendo.

Ya no arrugo tantos papeles ni destruyo tantos bocetos…
Me gusta pensar que hago lo mismo con la vida.

Sigo riendo a carcajadas el doble de las veces que me siento cascada.
Y os lo aseguro, es un seguro de vida.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Licor de los corazones rotos.

Desnuda como un árbol en otoño. Muros en la cabeza.
Pánico escénico cuando subo a tus ojos a recitar mis poemas.
Acústicas taquicardias cuando tu mirada se tambalea.

Un amor que teletransporta.
Hasta en ruinas.

Un amor con música de fondo.
Tú, mi artista preferido.
Tu risa, nuestra banda sonora.
¿Mis lágrimas? tan sólo tomas falsas.

Una voz que paraliza.
Que congela. Que acaricia los huesos.
Una voz por la que ir a Saturno a por un anillo acorde al corazón que le acompaña.

No sé de qué tengo más ganas, si de enamorarme de nuevo o si de desenamorarme de ti primero.

Porque no sé si estoy enamorada de ti o de mis sueños.
No sé si estoy enamorado de ti o de nosotros como conjunción.

Ignoro malos pensamientos.
Ya no hay quien ponga cordura.
Al fin imperan los sentimientos.
De nuevo, vuelta a la locura.

Yo por un lado.
Mi cabeza por otro.
Tú en el centro.
Que necesito escribir para que sea lo que no fue.
Que necesito cambiar lo que llevo dentro.

Dislexia emocional.
Que todo era real, que todo era incierto.

Elecciones erróneas.
Decisiones suicidas.
Buscándonos en el final de los días. Entre los recuerdos, tus gestos y mis tonterías.

No te gires.
No te des la vuelta.
Mira hacia delante.
Ya me verás.
El mundo gira como un volante, la Tierra es redonda, si seguimos corriendo me encontrarás.

No hagas como yo.
No me pienses cada día.
No cabes un hoyo por cada melodía.

Mordiendo sin dientes.
De instinto profético, ejercicios de introspección y un halo poético.

Cortando el viento.
Sin respiración. Sin aliento.

lunes, 11 de septiembre de 2017

De lirios y sueños.

Estar de madrugada, viendo salir el Sol
abrazada a una canción.
Bailar con las sombras que hay en mi habitación.

Saltar de dimensión.
Dejarme llevar por lo emocional,
lo espiritual y la inspiración.
Dejar la realidad atrás para volver a tu idealización.

Levantas unirversos de papel.

Donde sea lo que no pudo ser.
Esferas de ficción donde no sean amargos
los guiños, ni el café.

Donde se conviertan en arte
en música,
los gemidos y la desnudez.

Porque salto en los charcos de mis pensamientos más húmedos.
El mar de tus abrazos me agita
entre olas de besos.

Sacúdeme entre sábanas,
que aún no llega la mañana,
y queda descubrir aún tu universo.

Porque me gustas, pero no te quiero.
Te quiero mal y mucho.

Ven, que tengo una duda,
¿a qué sabrán tus versos?

De tanto mirar los fuegos artificiales se nos olvidó que estaba ahí la Luna.

Toda una recta de piel que recorrer son mis perlas y mareas.
Poseidón de mis sueños,
inquietud en mis pensamientos.

Mi Midas imposible..

Si hoy compras una botella,
podemos jugar (toda nuestra vida) a beberla entera.

Emborráchame.. Venga, hazlo, porque un chupito más y prometo que te beso.

domingo, 27 de agosto de 2017


Amor se llama el juego, en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño..


Añoraba escribir en verso,
y va a ser cierto eso
de que los poetas solo escriben tristes.

Estaba observando el paisaje de mi derecha,
y pude ver como a mi memoria venían tus ojos como un haz de luz,
tan veloz como una flecha.
Tal vez sería al pensar
que cómo el Sol y la Luna se pudieron enamorar
siendo tan diferentes..
Pero no, el Sol nunca se enamoró de la Luna,
jamás tanta luz se enamoraría de tanta oscuridad.

Ni el Rey Midas conoció a Medusa,
ni esta probó el sabor de tus labios.

Que triste realidad.

¿Por qué será que los poetas no escriben felices?
¿Acaso no conocen la felicidad?

Aunque mentiría si dijera que no se me ocurren versos bonitos cada vez te miro.
Lo admito, eres ese poema que estoy deseando empezar.
Añadirle todas las comas posibles y nunca darle final.

¿Y por qué no fui capaz?

No fui capaz de decirte que me hacías volar.
Con tu risa acariciaba el cielo, casi podía tocarlo,
y que con tus lamentos,
comprobaba
lo que era ser desgraciada.
Cada caricia,
cada mirada,
casa sonrisa..

Me dabas ganas de tener ganas.

Ganas de que la Primavera llegara antes a mis manos,
de acariciarte el alma
y que los girasoles crecieran también en tí.
De compartir las mariposas en besos..
Pero entonces, tú, decidiste ir a por otros mares,
por otras brisas..

Como dice el poema:
El mar.. La mar..
¿Por qué me llevaste a la ciudad?

¿Por qué me has hecho tú olvidar
todas las ilusiones que empezaban a anidar en mi corazón?
No tienes derecho,
quiero seguir sintiendo esto,
quiero seguir con estas ganas de comerme el mundo.
Pensar que te debo olvidar,
es posiblemente, caer en la trampa
de que debo olvidarme también.

No quiero perderme..
Tampoco a tí,
pero yo estaba antes,
aunque mis sueños estén para tí,
yo ya soñaba con la Primavera,
yo ya tenía unas mariposas latentes de amor..
Yo ya me tenía,
pero todo me lo descubriste tú.
Por eso tengo miedo.

Sí, miedo,
lo grito,
lo confirmo,
tengo mucho miedo.
Miedo de perder (me).

Porque todo lo que he aprendido,
han sido por estos sentimientos,
¿y ahora que no los tengo?
¿qué será de mí?
¿Volverá ese vacío que siempre sentí?


¿Volverán las oscuras golondrinas
a anidar en mí?

Quiero un Otoño de versos y música,
no me defraudes Octubre,
tú nunca lo hagas.


domingo, 20 de agosto de 2017


Ni tú eras para tanto, ni yo soy para tí.

El mundo no se detiene.
Gira, y gira..
Y mi cabeza parece retorcerse con tanto cambio.
Mis pensamientos se enredan en el corto cabello,
me caen sobre los hombros y me pesan.

Ya me avisaron,
que las mariposas como nacen mueren.
Que fui a crear sentimientos a una hoja en blanco,
a unos versos que no me pertenecían leer.

Que no era el momento de la poesía moderna,
debí quedarme con Lorca y Neruda
y no perderme en el marrón de tus ojos.
Y tu sonrisa.. Esa sonrisa..

Viviendo de burbujas que estallaron al verte pasar,
Ni si quiera fuimos ni seremos ese cuento breve que estaría dispuesta a leer mil veces más.


Nada,
Nunca.
Pero no he perdido el tiempo,
solo he dado pequeños pasos.

Que los sentimientos florecen como las flores en la primavera,
nacen en el corazón y se acumulan en el pecho,
que el tiempo, un viejo sabio, va un pie por delante
y que los relojes no se detienen,
a no ser que no le de cuerda,
entonces aprovecharé para bailar bajo la lluvia.

Aprovecharé cada gota, cada cosquilla,
cada viaje y cada nueva persona que aparecerá en mi vida.

Que las caricias, abrazos y sonrisas las seguiré contando con intensidad.

Que sí, que caería una y mil veces en el pozo sin fondo de tu sonrisa,
que sigo contando los segundos que sonríes,
pero como dice Sabina:
Ni tú eras para tanto, ni yo soy para tí.

Me quedo con mis sueños,
mis versos y mis ganas.
Me quedará tormenta hasta en primavera,
así que cuidado, que tengo sentimientos y sé usarlos.

miércoles, 16 de agosto de 2017


Y Medusa se hizo oro.

Los cuentos nunca se cumplen.
Deberían habernos contado la verdad.
Desde pequeña me he creado expectativas de como debía ser mi vida.
Una pequeña princesa
que caminara entre flores por primavera,
con vestidos largos,
delgada,
perfecta,
inteligente..

Ni de coña soy esa.

Soy tan torpe, que si por mí fuera ya sería cenizas.
Soy tan cabezota que debo llevar razón hasta cuando solo tengo silencio.

Soy ese Don Quijote que vivía en su mundo en ensoñaciones,
que luchaba con gigantes, para ser derrotado a los pies de un molino.

No me dijeron que la princesa
a veces no entraba en el vestido
y por eso siempre voy enseñando de más.

No me dijeron que podía ser dragón con este mal humor.
Que ser reivindicativa era lo mío.

Lo tuve que descubrir.

No soy princesa, soy un dragón,
un dragón capaz de acabar con abdolutamente todo lo que vea a su alrededor.

¿Princesa? Bah.

Yo soy Medusa, y él era el Rey Midas.
Él convertía en oro todo lo que tocaba,
y yo por no destrozarle,
por no convertirle en piedra
ni le miraba.
Me imaginaba como sería acariciarle en mis sueños,
en mis lágrimas
y lamentos.

Un día él me tocó, y me transformó en oro.

Jamás hubiera imaginado que sentirse oro pesaba,
hasta literalmente, más que serlo.

No quise creerlo, hasta que caí.

¿Para qué demonios quiero ser princesa cuando no aguanto la monarquía?

Quiero ser dragón.
Y volar tan lejos como mis cadenas rotas me dejen.
Quiero escupir fuego a los cobardes a los que me enfrente.

Seguir siendo inocente,
un manojo de ilusiones,
con tantos pensamientos que se me enreden en el pelo.

lunes, 7 de agosto de 2017

Octubre.

Soy, aunque a veces no sea.
Soy música,
una canción incapaz de ser tarareada porque pocos la conocen como tal.
Soy fuerza, fortaleza.
Soy una pirámide en mitad del desierto
que no se derrumba aunque la tormenta sea demasiado fuerte.

Soy poeta porque musas ya hay muchas.

Todo lo que sé, lo aprendí de las peliculas.

Crecí en Casablanca con  los hermanos Marx, desayunando con diamantes, con faldas y a lo loco.

Soy Octubre, un cambio algo brusco
que lo que busca es dar calor a pesar de trasmitir frío.

Mientras me creo el reflejo de Audrey en el espejo,
me maquillo con inseguridades que me quedan aún que aceptar.

Soy aunque me cueste.
Como Lizzy, tengo orgullo y prejuicios.
Tengo tanta sensibilidad que aún lloro cuando me abrazan.

Soy tan real que duele.
Estoy hecha de carne, huesos y versos.
Estoy hecha de sueños imposibles.

Una vez me dijeron que era irreal.

Soy tantas cosas que tuve que empezar por no ser nada para crearme.

Y sigo, paso a paso, subiendo la gran colina de mis ilusiones.
Podría usar un avión o algo así,
¿pero quién recogería los girasoles, entonces?
¿Quién sería Octubre en la colina?

Fui, soy y seré Otoño hasta cuando parezca primavera.

jueves, 13 de julio de 2017

Poco se habla de los viernes..

De esos amigos que no han estado ahí siempre,
pero aparecieron por arte de magia cuando más los necesitabas.
Son como esa lluvia tan necesitada en pleno Mayo.
Que hacen que te crezcan de nuevo las flores de tu pecho,
que son primavera sin saberlo,
que cierran tus grietas,
que las sonrisas resurjan..

Que se quedan.

Por ahora no se van.

Esos amigos que te convencen para un chupito más
cuando ven que el ambiente se duerme.
Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres,
O lo bonita que te sientes cuando paseas con ellos por la calle.
Poco se habla de cómo su abrazo puede hacer que todos los problemas se olviden.

Poco se habla de los amigos que son soneto, cuarteto, y musas,
que no son historias inventadas,
si no,
viernes por la noche en un bar
y miles de sonrisas,
porque son hogar, refugio, todo.
Poco se habla de esos amigos con los que harías lo que fuera,
hasta vender tu alma si así están bien.
A los que les dejo las marcas de los besos,
para marcarles del mismo modo que ellos lo hacen.

Amigos que te resucitan en un abrazo después del dolor en el pecho,
un abrazo de esos que
hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de que mis noches son más interesantes
desde que hablo con ellos tirada en el sofá,
o con una pizza o helado entre mis manos.
O ďe esos viernes con una sidra entre las manos,
y cuando nos movemos al azar, como jugando con dados.

Poco se habla de que la amistad, surge también por las chispas,
por las mariposas,
Porque son personas que sacan lo mejor de tí,
tus mejores sonrisas,
tus mejores pensamientos..

Me habéis dado tanto que incluso la poesía se queda corta.

Y sí, ya sé que soy un desastre,
que no podría ser el capitán de nuestro barco porque acabaría dormida encima del timón,
pero sería la más feliz de los siete mares.

Pero también me recordáis que soy humana,
que cometo fallos,
que no follo,
pero me queréis igual.

Porque con vosotros me siento menos sola,
más viva,
más yo.
Que os falta agarrarme de la mano al cruzar la calle,
que os encargáis de que me sienta flor entre tanto capullo.
A mí que no me jodan, poesía sois vosotros,
diga lo que diga,
o qué quiera decir
o intente decir Bécquer.

Porque huelen a viernes y lluvia, a fiesta, a cuchicheos y a resacas,
ahora a playa, a piscina.
A una cerveza en la arena,
estar en una cama todos juntos,
son risas, caricias, cosquillas..
Saben a adrenalina y se pueden tocar.

Porque hasta a las tardes de estudio le hacéis cosquillas.

No se hacen una idea de lo grande que me siento con ellos.
De que soy mejor si les tengo a mi lado.
Creo que ni se lo imaginan.
Tendré que seguir pintándoles las mejillas.

domingo, 25 de junio de 2017


A mí me robaron mi mes de Abril.

Los "te quiero" ahora me parecen demasiado violentos.
Es como exigir que seas de mi propiedad, a punta de pistola, solo que usamos unos filtros de Instagram para definir esos sentimientos.
Medimos la luz, la saturación y las sombras,
en vez de preocuparnos por comernos la boca.

Quiero cartas, muchas cartas,
en las que hables de nuestras curvas,
de nuestros latidos.
Quiero sentimientos,
lagrimas con risas,
besos sin prisas.

Quiero chupitos, tantos como nos dejen nuestros pies,
que no quiero volverme a caer si no es en tus brazos.

Te quiero, conmigo, aquí, ahora.

Amor no es una imagen que subir, ni si quiera un texto que escribir.
Amor es..
Es un gusanito que te ruge en la barriga cuando llevas varios días sin verle, que se vuelve dragón si no le alimentas de su perfume, que es incapaz estar en huelga de ti.

Son las mariposas, que han cogido las riendas de la situación,
Han cogido la pistola y han dado en la razón.

Yo creo que vamos con prisas.
Y que con tanto iconito de corazón se nos ha olvidado querer de verdad.
No sé, a mí me apetece tomarme mi tiempo.
Hablar..
Adentrarme en tu estómago y despertar a ese león que no sació la sed de un corazón inexperto.
Acariciarte las entrañas del mismo modo que el alma.

Ser violenta con tus abrazos, volverme cursi con tus miradas y ser una femme fatale que no se deja besar.

Me apetece tirarme en la cama a tu lado,
desnudarnos el alma,
que nos comamos los miedos a bocados,
y que las mariposas..
Simplemente suban por la garganta y escapen con cada carcajada que pueda salir de mí cada vez que ría por tus besos.
Tengo ganas de acariciarte, de abrazarte, de que mis pies se crucen con los tuyos entre las sábanas.

De pedirte un poco de espacio por el calor y al rato lanzarme sobre tu pecho para esconderme de mis demonios.

Tengo ganas de tener ganas.
Ganas de encontrarte en mi búsqueda incesante,
ganas de robarte la razón a besos.
Tengo ganas de algo real.
No quiero un 'buenos días' en Whatsapp.

Quiero un abrazo, una mirada. Algo. Que sea de verdad.
Algo que vaya con necesidad.
Con un 'te echaba de menos, joder',
Y poder responderte 'y yo también'.

Te necesito hablar..
Porque eres más real a cada palabra, porque si no existes eres producto de mi imaginación.

Pues qué buena soy imaginándote..
Debí crearte antes en mis pensamientos, porque me alegras el hueco del pecho.
Porque me haces hasta mejor.

Anda, ven.. Que necesito ser tormenta en tu primavera.

miércoles, 21 de junio de 2017



Y mis musas me robaron las mariposas.


Mis mariposas se removían en el alma inquietas,
subí las escaleras mientras temblaban mis piernas.

Espasmos,
como si aquello fuera un sueño del que despertar,
como una primera vez,
y yo sin saber,
y aunque la espera se hiciera eterna,
en la pantalla apreció su nombre,
"Sabina".
Avisando con un "rompan filas, y siéntense en sus sillas",
que el viaje iba a comenzar.
Con letras rojas, finas..

Me dejé caer en mi asiento,
dibujando sobre mi pantalón las letras de su canción.
Comenzaron los gritos,
comenzaron a volar las emociones por encima de mi cabeza.

Las luces se apagaron,
oscuridad total.
Y de repente,
con Y nos dieron las diez,
justo cuando empezaban a dar esa hora en realidad,
un bombín asomó la cabeza detrás de las sombras.

Con ese foco que solo le apuntaba a él, le siguieron el resto de musas.

Se quitó el bombín con lentitud y lo llevó a su pecho,
se presentó y guiñó un ojo.
Yo, que soy de emocionarme con facilidad, no salía de mi asombro.
Excusó el tener que sentarse por la edad,
y en verdad,
parecía más un número cómico que una disculpa.

Sus manos acariciaron las cuerdas de su preciada guitarra,
y antes de cantar,
dio gracias a Sevilla,
pero no al clima.

La música comenzó a resonar,
lo negaría todo, así estaba, yo lo negaba una y otra vez.
Casi podía sentir sus acordes tocarme el alma.
Me abrazaba del mismo modo que esa ola de calor que se apoderó de mí.

Las luces variaban con cada canción,
tonos rojos intensos, verdes esperanza,
bailaban al mismo ritmo que mis pies,
que el resto del público.

Me sentía libre..
Alcé las manos al cielo, queriendo tocarlo,
soñaba despierta con volar con aquellas notas del aire.
Mi cuerpo se balanceaba sin miedo de lado a lado,
saltaba, gritaba, hasta que mi voz se quebraba.

Con cada canción, nuevas palabras,
nuevas lágrimas de felicidad,
miradas, sonrisas..

Y en lo más alto, en el clímax,
todo pareció detenerse,
para mí, el resto del mundo no existía, nadie,
no había gritos, ni gente cantando.
Ni cientos volando.

Estábamos mis musas y yo,
creando una nueva canción,
una sintonía particular, única y especial.
Yo.. Solo podía regalarles mis lágrimas y sonrisas,
no era nada comparado con el tesoro que poseían esos piratas,
ladrones de sentimientos y creadores de poemas.

Y aunque el resto de gente sintiera lo mismo que yo,
o incluso más,
como dicen sus letras,
él sabe que de sobra es el primero,
que no miento si juro que daría por él todos mis versos..

Y cuando terminó,
solo me quedó suspirar,
tomar mi alma recompuesta a base de acordes, notas y letras,
comenzar a caminar sabiendo que no había sido un sueño,
Sabina, me había abrazado con palabras y con sentimientos renovados.

Gracias, aunque no lo sepas,
eres mi inspiración.

miércoles, 14 de junio de 2017


Hoy me toca sincerarme.

Parece que he adelgazado.
He adelgazado y parezco otra.

Parece que es real que dedicarte tiempo y sonreirle al espejo te ayuda,
salgo con más convicción a la calle y camino con la cabeza más alta que nunca.

Busco miradas e intento sostenerlas,

pero esa sonrisilla tímida aparece por la comisura de mis labios, eso no faltará.

Es el orgullo, el orgullo de llevar falda y ropa ajustada y que me quede de puta madre.

Hubo un tiempo en el que no salía a la calle si no me aseguraba que todas las partes de mi cuerpo estuvieran tapadas,
ahora, voy a comerme el mundo porque tengo hambre.

He adelgazado.

He adelgazado y eso parece un cambio estúpido en la vida ajena de cualquiera,
pero os aseguro que la otra yo jamás se habría atrevido a salir a la calle con una mini falda o un escote de infarto.
Y nunca habría sostenido la mirada a extraños en una esquina.

Dicen que si hay personas que sonríen,
tres lo hacen como consecuencia de otra sonrisa.
Y esto, es como todo en la vida, tendrá una parte de verdad.
Pero ahí estaré yo para contar los segundos que sonríen.

Yo, por mi parte soy una chica enredada en un intento de poema cuyos versos arrugados me gritan: sé valiente, pónte esa falda y enseña tus pensamientos al cruzarte de piernas.

Y sí, me sigo escondiendo en letras, escribo historias paralelas que nada tienen que ver conmigo;
describo a la perfección los besos que se dan mis personajes,
se roban y se rompen en otros labios que no son los míos,
los besos de otros, dime tú si eso no es patético;
incluso dejo un hueco,
para describir de la manera más real posible lo que sentiría.

Supongo que todo está relacionado con este miedo continuo que tengo de fallar, de no encajar,
que es completamente irracional,
como lo increíblemente dependiente que soy del cine, de sus escenas imposibles y sus besos;
Y no, nunca seré Helena, ni tendré un Cinema Paradiso,
nunca seré Leia,
Nunca me quedará París y sus recuerdos.
No tendré una eternidad, ni nunca seré como ellas, como esos personajes femeninos que tanto envidio.

Pero ahora tengo mi banda sonora, esa que suena cada vez que piso la calle con la cabeza bien alta.
Suena cada vez que me ducho,
cada vez que uso el champú como micrófono.
Esa que suena una y otra vez en su versión más maravillosa, cuando tengo una sidra en mis manos y miro a mis amigos.
No cumplo con los prototipos, esos los rompo,
¿y qué pasa?
No dejo de ser tan real como tú, que estás leyendo esto.

Tengo más suerte de la que merezco.
Pero lo pienso compensar con risas y abrazos del alma.

domingo, 4 de junio de 2017



 Y vamos a bailar.

Estoy cansada de prototipos.
De sentimientos de cuentos de hadas, de encuentros de ensueño.
De princesas que lloran por la pérdida de su caballero.
Cansada, de ver como esperan en una torre a ser rescatada cuando tienen las escaleras al lado.

No quiero amores de verano,
quiero abrazos de eternos inviernos,
y que solo sea el viento,
el que nos pida un poco más.

¿Y qué te voy a contar?
El calor derrite los cuerpos que con timidez se quieren unir,
y sin embargo con el frío todo parece más mágico.

Quiero ser poetisa de sentimientos perdidos en el tiempo,
recordar que el amor va más allá de un beso.
Quiero pensar que todo va siempre más allá,
que es mucho más real.

Que quiero encontrar ese alma perdida que grita "quiéreme".
Necesito de almas curiosas que entiendan de amores inexpertos,
que les tiemble el pulso con cada impulso.
De personas que crean que las mariposas surgen en el primer abrazo,
con cada sonrisa. Con esa mirada.

Desde pequeñas nos hacen pensar que nos espera alguien especial,
y no nos cuentan quien es en realidad.

¿De verdad hay que enamorarse de príncipes que se pasan la vida delante del espejo, o mirando su reflejo en nuestras gafas?

Yo quiero un suspiro,
una ráfaga de aire nuevo,
algo realmente sincero.

Estoy cansada de escuchar que tenemos que tener una medida de cintura en particular.
Tengo mucho pecho, muchas caderas, ¿y qué mas da? ¿por eso soy menos real?


Mientras esas princesas se dedican a llevar el compás de un vals,
yo espero a alguien al final de la barra del bar
con una sidra en las manos.
Voy dejando marca con los besos,
y mientras,
como siempre, voy y tropiezo con esos mismos pensamientos.

Déjame ser un gato con sus siete vidas,
déjame ser un alma libre.
Solo quiero bailar sin saber,
cantar sin poder,
por la voz rota a besos.

Quiero volver a caminar bajo la lluvia sin miedo a resbalar,
meter los pies en un charco y como una niña,
simplemente disfrutar.

Observar el cielo,
y en las nubes dibujar.
Poder recorrer las estrellas, como si fueran lunares en verdad.

Dejar volar mis sentimientos, como mariposas por el olvido,
correr por un corazón que sin querer se había perdido.

Moverme al ritmo de The Rolling Stones,
con una cerveza en mano y tres chupitos encima.
Quitarme los tacones después de una noche de fiesta y caminar descalza hasta casa.
Y al llegar, observar el techo con una sonrisa.

Quiero ser,
quiero realidad,
quiero más.
 
 
  Amistad lo llaman.
 
 
A tí, en tu día.
Solo tuyo.
Único y exclusivo.
En el cual, todas las miradas y sonrisas irán para tí.
A tí, alma danzante, que vas por la vida esperando poder dar tus abrazos.
Amiga fiel, nunca mentirosa.
Aunque sí piadosa.
A los llantos sufridos le pusiste una sonrisa rota, a los corazones torcidos un poco de pegamento para evitar que se rompan.
Eres vida. Alegría. Abrazos eternos.
Eres amiga, mi diario más preciado.
Eres la sonrisa eterna, compartida en treinta y dos segundos.
Canciones del pasado y de la infancia con un toque pícaro.
Medias lunas que simbolizan lo prohibido.
Eres esa ráfaga de aire nuevo que todos agradecemos en los momentos de asfixia.
Pequeña pero matona.
Lista, pero no dotada.
Super, pero real.
 
Con los pies en la tierra y la cabeza dando vueltas en lo infinito.
Sé que eres mi amiga, mi hermana, mi escritora favorita en secreto.
 
Esa a la que le dejo marca con los besos.
Eternamente y en las vidas siguientes te estaré dando las gracias, por llevarme por el mal camino y verle la diversión al olvido.
Por enseñarme que las sonrisas valen la pena, que llorar por nada es mucho y que una tarde merendando puede ser un mundo.
Por animarme a conseguir lo imposible.
Por tí, por ser tan libre.
Tan niña.
Tan mujer.
Tan amiga y enemiga a la vez.
Competencia e inspiración.
 
Por ser única en esta mierda con purpurina que se llama vida.
Porque contigo los silencios compartidos son historias escritas ya en los libros.
Que no es como Pulp Fiction.
Esto es real.
Gracias amiga, hermana, Sandra.
Por ser tan suma e infinitamente tan especial.
Por tanto y tantas.. Por muchas más.

miércoles, 31 de mayo de 2017


  Bis al tercer compás.


Las sombras vuelven a amenazarme,
quieren alcanzarme
y romperme el alma.
Los espejos vuelven a odiarme,
y yo, ya estoy cansada.

Trato de lidiar con este vacío,
con un lío de corazón,
mente y deber haciendo un trío.

Quiero respirar con calma,
que me ayude el karma,
y que se me recomponga el alma.

Ansío salir de este envío de petición de ayuda
a una vida que ni me presta atención,
a unas carencias con cuidado tardío.
Malcrío una pena dándole de comer los días impares.

Desconfío hasta la saciedad de la felicidad,
creyendo que es solo un leve llanto,
creo ver luz, pero en realidad,
es la oscuridad tapándome con su manto.

Maldito corazón adultero, que se confunde con lo que no debe hacerlo,
que siente electricidad donde no debe,
que bebe, no cede.


Cuando le imploro que olvide aquellos sonidos,
aquellas risas y ritmos,
se burla de mí creando una nueva ilusión.
Crea un lugar concurrido de sueños,
una autopista de caricias,
con cariño que esta vez, no llega tarde.

Mi pobre corazón vendido..

Esperando con telarañas
ese primer mariposeo,
un aterrizar de manos en un abrazo sincero,
un suspiro,
un consuelo,
un "te quiero, quédate",
un aleteo de una mariposa que te grita
desde mi estomago "sálvame".
Un beso que seguro que no daré,
porque estoy segura que mis labios se volvieron venenosos.
Y me  duele.

No te imaginas lo que duele,
no poder lidiar con los espejos,
que como mi reflejo,
se burla de mi ombligo.
Me duelen las sonrisas que ya no doy,
por miedo a lo que soy.

Que triste es volver a ser,
que triste es volver a pensar
que estás sola..

jueves, 18 de mayo de 2017


A tí. Que no sabes de mariposas.


La verdad es que pocas veces he creído en la magia,
en realidad miento,
siempre fui muy bruja,
pero, ¿y lo bonito que es pensar que existe?

Porque todavía existimos locas que cantamos debajo de la lluvia canciones románticas
y sigue viviendo ese sentimiento que todos queremos saber describir en algún momento.

Confirmé que la magia existía cuando le conocí,
y supe que yo quería ser su verso,
su poema y métrica,
o su musa y prosa, yo qué sé.
Pero quería formar parte de ese arte que tiene de hacerme volar cada vez que besa a las palabras y las convierte en un mundo inolvidable al cual escapar si la realidad me parece insostenible.

Que eso de describir versos sobre él es lo más bonito que puede haber conseguido una impostora como yo que juega a ser poeta cuando habla de sus labios.
Pero es que qué labios,
qué paraíso es ese para quien busca inspiración en invierno.

Y esa sonrisa interminable se dibuja en au rostro...
Es tan estremecedora.
Cada vez que sonríe unas chispas en mi interior arden,
las mariposas no revolotean en mí, no, me van comiendo poco a poco.
Quieren huir.
Para luego soltar una carcajada
que rompe el silencio y deja sin respiración al mismísimo oxígeno.
Y la aventura más inolvidable será siempre escalar su cuerpo para conquistar sus pestañas,
mirarle a los ojos,
ese ventanal que refleja el mundo que tiene por mirada,
y decirle con un breve pestañeo que si Bécquer, Lorca o Neruda lo hubiesen conocido,
descubrirían lo pequeña que se queda la poesía
para ese marrón de ojos.
Porque él no sigue mandamientos,
pero sería un auténtico pecado no intentar estar entre sus brazos.
Pero prometo no enamorarme,
ni quererle lo más mínimo
y mucho menos convertirme en una más de cientos
que se saben de memoria cuántas arrugas se le forman alrededor de los ojos cuando sonríe.
Ellas no saben que por su culpa
me he convertido en una niñata muy presumida,
y es por ello por lo que ahora uso un número directamente proporcional de veces el bolígrafo con el que le escribo esto y la barra de pintalabios.

He aprendido a susurrar,
por si se da la ocasión algún día de asaltar su oído
y puedo regalarle besos
en forma de versos.

¿Amor?

No sé, pero que bonito es cuando él sonríe.

A tí. Que nunca sabrás que estas líneas van para tí, que no tienes idea de las mariposas..
De las miradas felinas..

A tí, por despertar en mí sentimientos desconocidos, por hacerme, sin quererlo, tan feliz.

Ojalá lo supieras.

miércoles, 3 de mayo de 2017



 Empalagosa.

Llega el verano y con este, las tardes bajo el aire acondicionado.
El sudor comienza a ser otra capa de ropa, y con el mojito, entran ganas de bares de copas.

Ir de lado a lado, de mar en mar.
Pasar de un extremo a otro, ¡pero cuidado! ¡te vas a quemar!

Ahora a llevar al día el protector solar,
que si hidratante.. ¿Pero qué más dará una marca más?
Las marcas del pasado se remarcan con el Sol.
Mejor tenerlas bien curadas o se reabrirán con el quemazón.

Espero que con las risas de este verano, pierda el miedo al tiburón que habita en la playa de al lado,
porque siempre quise saludarle, pero el miedo y la timidez nunca me han dejado.

Que cuando sube el termostato yo desaparezco cual gato;
y que me derrito cual cubito de hielo al Sol, poco a poco.

Y que el calor, solo adormece el ardor del corazón, para despertar mis sentidos;
espero que este año refresque bajo mi vestido.

Tengo un dragón hambriento en mi corazón,
un mar de telarañas en la cabeza,
y una boca por tus labios desesperada.

Menos mal que el largo de mi falda no deja ver mis pensamientos;
qué tormento.

Porque lo que yo suelo tener en vena en estos días,
es una sidra de fresa
y chupitos de piruleta que refrescan.

Que soy una falsa borracha que se excusa con el alcohol,
porque lo que quiero realmente es lanzarme sobre ti, marcarte sin quemazón.

Que si fuera gato de verdad con sus siete vidas,
la jodería una y mil veces más, multiplicadas por cien.

Que siendo pez sería todo más fácil,
¿no ves que dicen que mueren por la boca?

Así que vuelvo a tirar porque me toca.

Que sigo haciendo conciertos entre burbujas.
Que mancharme las manos de tinta,
sigue siendo mi clímax.

Que mi perfume es más misterioso que Saturno,
pero jamás diría los anillos que tengo.

Que las falsas sonrisas sí enamoran,
igual que hay besos que no emocionan.

Andar descalza es un placer,
mejor que un orgasmo.
Eso solo te hace enloquecer, que si lo que quieres es gritar,
vete a la ducha a cantar.

Que soy empalagosa,
más que el turrón, chocolate o vainilla;
que seré de esos versos que en el tiempo sí se olvidan.

jueves, 27 de abril de 2017

 
   Libros de ensueño.

Al salir de la biblioteca aquella tarde, con sus apuntes en mano, una ráfaga de aire, frío y cortante, azotó su rostro provocando que sus labios se curvaran hacia arriba en una sonrisa.

Atrevida, como pocas veces lo era, caminó hacia las escaleras; apoyó su diestra en la barandilla, recogiendo con esta, a su paso, el agua que retenía, a la par que permitía que las gotas de lluvia cayeran sobre sí.
Su cabello oscuro comenzó a recogerse y humedecerse.
Su piel brillaba por las gotas de agua que la perlaban poco a poco, pequeñas pecas saladas que se escurrían como lágrimas.

Por esos pequeños instantes que ofrece la vida, la chica sonrió, y voló..

Y sentir que sus sandalias se empapaban y que su cuerpo entero se calaba por la lluvia y el frío de aquella tarde de abril, le hizo cosquillas.

Aquel día no estaba apenas nublado, pues aún se distinguía un poco de azulado en el cielo.
El brillo de un Sol tímido que se escondía tras una nube, provocó un sin fin de colores en lo infinito, y esos ojos marrones, pudieron observar uno de los efectos más fascinantes del mundo.

Estática en el penúltimo escalón, observó el cielo, dejando que la lluvia siguiera cayendo, la escena se había detenido para ella mientras que los paisanos, corrían bajo sus paraguas pegados a las pantallas que sus manos portaban.

Y ella.. Ella solo disfrutaba de la lluvia como si nunca hubiera llovido en su historia.

Cada vez llovía con mayor intensidad, con más genio y coraje.
Casi parecía una batalla entre la fuerza de la tormenta y la valentía de la joven.

Con descaro, la castaña bajó el último escalón de un salto, removiendo sus sandalias empapadas en un charco.
Y cuando el Sol comenzó a caer y se perdió en el horizonte, con ternura, pronunció su nombre.

Alzó la vista unos segundos más y cerrando sus ojos, saciando sus antojos, comenzó a caminar.

A pesar de que no había sido un buen día, aquella noche soñaría con besos inexpertos en bocas vacías, con abrazos eternos e ilusiones perdidas en el recuerdo.
Aquel día, no fue uno más, uno de muchos, aquel día fue el comienzo de un capítulo aún más especial, el de su obra sin terminar.

domingo, 23 de abril de 2017

 

   Metáforas.
   

De primeras, pedir perdón.
Soy una chica de metáforas y dudo que me explique de otra forma.
No soy de tener los pies en la tierra tampoco.

Sueño tanto que llego a pensar que no tengo presente, que solo vivo de ilusión en ilusión.

Soy reina de las curvas, para nada perfectas pero mías. Reales.
Cuando sonrío me convierto en niña de nuevo, me imagino de nuevo en ese patio de mi infancia, cogiendo los limones que por la escalera caían.
Y eso que me cuesta porque últimamente mi boca parecía un engranaje oxidado.
Me sonrojo por nada; lloro por todo.

Yo, que soy la chica de la barra, esa con la mirada perdida en su sidra de fresa.

Me ha costado, pero lo he conseguido.
Caída tras caída... Al fin estoy en mi camino.
Porque nadie dijo que sería fácil.

Porque, para tocar el cielo con mis dedos, antes cogí impulso del infierno.

Tan elegante como un gato con guantes.
Llevo toda una vida regalando Primaveras, porque lo que quiero es un profundo Otoño.
Ven, y róbame el mes de Abril como a Sabina.

Soy como el mar de Sanlúcar, sí, pero no.
Soy amplia, pero no tan fuerte como para formar olas con mi corriente.

Tengo estrellas en las pupilas, cada vez que me cantan por Sabina.
Tengo serpientes en las caderas cuando me pongo a bailar en mitad de la carretera.

Soy poetisa inexperta de musas muertas.

Mariposa que le cuesta resurgir.
Sentimientos vírgenes que descubrir.

Bajo mi ropa tengo algo más, ven que no me gusta mi carmín.

Llámame mentirosa, ilusa, por creer por un instante que el amor es posible; que puedes tocar el cielo con tus manos.
Puede que tú y yo, seamos musas y versos en mis sueños.

Porque te quiero soñar en prosa, quiero escribir tus sonrisas, comerte a versos.

Yo ya estaba perdida antes de conocerte.
Debería salir de mi escondite y salir a encontrarte, porque te busco desde hace mucho.



lunes, 13 de marzo de 2017

Buscándome.

Ando buscando a la chica del espejo, esa que imita todos mis gestos, esa que sin quererlo sonríe alguna vez, pero que se apaga tan rápido como la luz del día.

Solo soy una sombra.
Un alma vacía.
Mi corazón está mudo, no habla, no se manifiesta, no comenta..

Se lamenta de esas almas que se llevaron un pedazo al otro barrio.

Mi corazón tiene tantos apaños hechos que no recuerda cual era su forma inicial. Sin embargo, siente, ama, adora con tanta fuerza que abruma.

A veces, alguna sonrisa que me cautivó, se asoma en mis recuerdos.
Era tan impresionante. He contado tantas sonrisas... Y solo quiero encontrar una que me haga olvidar, todos y cada uno de los segundos que pudiera estar.
Como echo de menos eso.
Que una sonrisa sea exclusivamente para mí.
Que lleve mi nombre. 

A veces un sabor amargo se hace con mi boca, y me atormenta en las noches que no puedo dormir.

Me pierdo. Me encuentro.
Pero nunca comento.
Y si sonrío.. No me has visto.


Busco en cada abrazo un sentimiento que me enganche, que me encadene por unos instantes, que me proteja y me haga explotar de felicidad.

Busco en el frío ese calor que en ocasiones brinda.
En la oscuridad, ese poco de luz que guía.

Que en lo oscuro y raro también hay belleza.

Soy tan simple.. Tan simple como las hojas de Otoño. Tengo mi época, como estas, tengo mi magia, mis chispas.
Pero soy solo una pequeña escena, un pequeño detalle que muy pocos se fijan...

Soy esa mirada que busca con desesperación otros ojos que la miren con cariño, o un alma que transmita tanto que la deje sin palabras.

Sigo buscando mi sombra perdida, esa que se escapó enamorada de la noche.

Sigo buscándome, cada día, cada hora. Intento saber si soy aire, agua.. Si soy real.
¿Qué soy?
Soy el reflejo de las sonrisas que cuento, de los abrazos que ofrezco, de los pasos que doy.
Soy fracaso tras fracaso, victorias apenadas.. Soy el principio de un fin.
Tan solo un principio sin fecha.

Quiero ser magia, quiero ser la causa de tu sonrisa.
Pretendo ser todo, empezando por ser nada.

lunes, 6 de marzo de 2017



Mentiras.



Me pierdo entre versos que imagino.
Mi lengua se enreda con las notas de una canción rota.
Y mi alma vuela tan alto que da mil volteretas sin detenerse ni un segundo.

Soy real, no arte.
No soy perfecta, soy imperfectamente real.

Aunque duela.

Un verso que nunca se acaba. Soy ese bis que se repite aunque no lo pidas.

Esa canción poco conocida que a veces, muy pocas, te atreves a tararear.

Soy simpleza, lágrimas, carne.

Soy un suspiro en la noche que se escapa sin cuidado.
Soy el producto de un amor consumado y ardiente.

Un sueño desamparado que busca corretear por tu mente.

Soy desesperación, angustia, amor..
Ese abrazo que no recibes pero sientes, una fugaz ilusión de felicidad.

Sí, soy real, aunque duela.

Aunque los espejos se rompan.
Soy La chica de ayer que mencionan, esa que se murió con el gato de curiosidad y resucitó con la satisfacción.

Soy la camisa sin planchar, las medias rotas que tiras..

Soy el último rayo de luz que impacta sobre tu rostro y del cual te quejas.
El atardecer más oscuro posible.

El amanecer más gris.

Soy la niebla que no te cala, pero te moja.

Soy tantas cosas que no soy nada. Solo real.

Tan real que duele.
Un dolor fuerte, incesante y profundo del que me enamoro.
Soy tan jodidamente imperfecta que me encanta.

Me encanta ser imperfecta.
Adoro ser real.
Amo que me duela ser real.

Lo que más me gusta es que cuando nadie me ve, cuando soy invisible, sonrío.
Me transformo en la protagonista de mi musical, de mi propio libro.

Que cuando nadie mira, bailo, canto y río.
Que solo es entonces cuando desnudo mi alma.

Soy tan impredecible que molesta.
Jode mucho.

Y me encanta.

Soy una gran mentira que te intenta conquistar cada día.
Quiero ser el candado de tus secretos.

Soy un huracán, un tiovivo de emociones.

Soy tantas cosas y a la vez nada...
Tanto y tan poco.. Tanto y duele tanto..

lunes, 23 de enero de 2017


 Bienvenidos al mundo de las mentiras. 


¿Quién soy? 

Pues soy esa chica del fondo, sí esa, la que se tapa la mitad del rostro con su corto cabello, lo justo para que no se vea bien, la que es invisible para algunos y en la que nunca te has fijado, la que está fingiendo mirar el móvil para evitar encuentros incómodos.

Exacto, la chica de la barra que está apoyada suspirando, esperando a que las ilusiones que crea se vuelvan realidad, esa que sostiene entre sus manos su chaqueta porque tiene miedo, miedo a no encajar, a no ser lo que los demás esperan. Soy esa chica que al sonreir tapa su sonrisa porque le da pánico que descubran la verdad, que su sonrisa está vacía, carece de verdad y sentido. 
Soy esa chica que jamás creerías que llora cada vez que un sentimiento se rompe, que cuando el alma se cala, se destroza. 

Soy la que está en el metro reflejándose en el cristal y que pretende estar atenta para no saltarse su estación, pero que mira su reflejo y se arrepiente de todo cuanto piensa. 
Sí, esa chica de la que te has reido por como camina, porque su nariz es demasiado exagerada. 
Esa que a veces confunde el "sonreir" con "bostezar". 

Soy ese gesto inesperado del que nadie se percata porque tan solo es un espectáculo para los soñadores.
Una sombra que huye de la bohemia para convertirse en luz. 
Soy esas últimas notas de una voz rasgada que luchan por afinar. 

¿Te has fijado alguna vez en como te miro? 
Sí a tí, te hablo a tí, seguro que te miro con timidez, casi con miedo. Si me haces sonreir, negaré con la cabeza para no hacerlo, esconderé cualquier prueba que me delate. 
Soy ese gato abandonado que te persigue por las noches de soledad, buscando esa caricia que me haga ronronear. 

¿Tanto te cuesta verlo? 
No soy luz, no soy nada, más que esa ráfaga de aire que te acarica la cara, un sutil y suave abrazo que te estremece. 
Soy imperfección, rareza. 
Ese chupito a medio acabar. Esos labios que nunca han sido besados y que palpitan por un sentimiento al que aferrarse sonriendo.
Un cuerpo inexplorado, cerrado por derribo, con un cartel en el ombligo que dice "vuelva por favor". 

Soy el "sí, está bien" a una cerveza más. 
Soy la que cuenta los segundos que sonríes para ver si lo haces de verdad, la que se emociona con esos hoyuelos, la que comparte una sofisticada mueca cómplice. 
Soy esa tristeza que unos ojos castaños asoman, unos versos sin empezar.

Soy la mentira más grande creada, esa, que nunca conocerás.